La provincia de Almería ha sufrido un durísimo revés que trasciende por completo lo estrictamente deportivo para golpear con fuerza las expectativas financieras del tejido empresarial local, tras el desenlace del partido disputado ayer noche por la Unión Deportiva Almería. El crucial encuentro, que correspondía a la vuelta de la final del playoff de ascenso a la Primera División de España, se saldó con una derrota por un gol a dos frente al Málaga Club de Fútbol en el propio Estadio de los Juegos Mediterráneos. Los tantos marcados por los visitantes deshicieron el empate a cero cosechado en el partido de ida, haciendo estéril el posterior gol de la esperanza anotado por el delantero local para recortar distancias en el marcador. Con este resultado adverso, no solo se desvanece el sueño del retorno a la élite del fútbol del Estado español, sino que se bloquea de forma fulminante la materialización de un extraordinario efecto de arrastre económico que la Cámara de Comercio de Almería ya había evaluado y cuantificado con precisión científica de cara a la temporada.
Tomando como base el Análisis de Impacto Económico para el horizonte actual, la corporación empresarial de Almería había estimado que el retorno del club a la máxima categoría generaría una aportación global de 70.938.178 euros a la economía provincial, una inyección de capital que representaría de forma directa el 0,33 por ciento de todo el Producto Interior Bruto de la provincia. Esta proyección de riqueza implicaba un beneficio medio de 3.733.588,32 euros por cada una de las 19 jornadas ligueras que el equipo disputaría en su propio feudo. El estudio situaba este potencial crecimiento en un marco de coyuntura económica plenamente favorable, marcado por un interés creciente en el balompié al tratarse de un año posmundial tras la cita global de 2026, y respaldado por la excelente evolución del empleo en el territorio almeriense, donde el promedio de afiliados a la Seguridad Social entre los meses de enero y mayo ha experimentado un ascenso constante en los últimos años, escalando desde los 315.000 trabajadores en 2023, pasando por los 330.000 en 2024 y los 337.000 en 2025, hasta rebasar la barrera de los 340.000 afiliados en el presente ejercicio. Además, esta tendencia se alineaba con los datos agregados que muestran un récord histórico de espectadores en los estadios de la Primera División a lo largo del periodo reciente.
Al analizar pormenorizadamente la procedencia de los ingresos directos por consumo en las fechas de partido, fijados en un total de 5.238.178 euros para toda la campaña, destaca un dato de enorme relevancia sobre la implicación de los aficionados locales de la provincia de Almería en comparación con el gasto exterior. Los seguidores almerienses iban a ser los auténticos artífices de la viabilidad comercial de esta proyección, generando por sí solos 4.443.746 euros, cifra que representa el 84,83 por ciento de todo el impacto directo de consumo en los días de partido. Este gasto puramente local se estructuraba en 4.258.496 euros destinados a la adquisición de entradas y abonos de temporada actualizados a los precios de la máxima categoría, sumados a 185.250 euros derivados de otros consumos complementarios en los comercios de la provincia, aportando un ritmo de 233.881,37 euros por jornada liguera. En términos de la inyección global contemplada en las conclusiones finales del informe de la organización empresarial, el gasto directo de la afición local constituía el 6,26 por ciento de los 70,9 millones de euros previstos.
El ascenso de la UD Almería podría haber generado casi 71 millones de euros a la economía local.
Por contraposición, los flujos financieros aportados de manera directa por agentes y visitantes de fuera de la provincia de Almería constituían el 15,17 por ciento del impacto directo total, traduciéndose en un acumulado de 794.432 euros, lo que equivale a apenas un 1,12 por ciento del beneficio macroeconómico proyectado a largo plazo. Dentro de este bloque de procedencia externa, el gasto de los seguidores de los equipos rivales se cuantificaba en 692.060 euros totales, con un promedio de 36.424,21 euros por jornada, divididos en unos de 9.580 euros reservados al desembolso en taquilla por entradas frente a unos contundentes 682.480 euros que se habrían inyectado de forma neta en la hostelería, el transporte y el comercio minorista provincial. A ello debían sumarse los gastos de alojamiento y manutención de las expediciones oficiales de los clubes contrarios, cifrados en 75.072,80 euros anuales, es decir, 3.951,20 euros por encuentro, así como el impacto económico de los equipos arbitrales y los profesionales de la comunicación encargados de las retransmisiones mediáticas, cuyo impacto se calculaba en 27.299,20 euros para el conjunto de la temporada, con un promedio de 1.436,80 euros por jornada. De forma agregada, el total de la venta de localidades y abonos para el estadio habría reportado 4.268.076 euros, mientras que los otros gastos complementarios en la provincia habrían sumado 970.102 euros.
El verdadero varapalo económico para la provincia de Almería reside en la pérdida total de los impactos indirectos, que componían la gigantesca cuota del 92,62 por ciento de las expectativas calculadas por la Cámara de Comercio de Almería, con un montante de 65.700.000 euros totales y un ritmo de arrastre de 3.457.894,74 euros por jornada. El concepto con mayor peso absoluto era el incremento estimado del presupuesto operativo de la entidad futbolística, cifrado en un aumento neto de 60.000.000 de euros gracias al reparto de derechos de retransmisión y patrocinios comerciales de la división de oro en España, lo que se habría traducido en una circulación interna de 3.157.894,74 euros por partido en el mercado de bienes y servicios del territorio. Paralelamente, el tejido productivo deja de percibir un retorno publicitario masivo mediante la promoción de la imagen exterior de la ciudad, un impacto estratégico que el estudio empresarial tasó en 5.700.000 euros, equivalente al coste de una campaña promocional convencional en medios de alcance internacional, valorada en 300.000 euros netos por cada encuentro.
Este modelo predictivo diseñado por la corporación empresarial de Almería se asentaba sobre unas hipótesis de partida muy claras, asumiendo un aforo idéntico al actual con una ocupación media del estadio del 80 por ciento, una masa social consolidada de 14.500 abonados locales y el desembarco regular de un promedio de 500 aficionados del equipo rival por partido. El esquema tarifario contemplaba un incremento medio en los precios del 11 por ciento derivado del caché de la nueva categoría, mientras que el gasto medio diario de los visitantes en temporada baja se fijaba de manera de 71,84 euros por persona. No obstante, el informe advertía de que la cuantía real del efecto multiplicador final dependía de factores moduladores críticos de carácter externo, tales como la conectividad de la ciudad con el resto del territorio del Estado español en términos de abaratamiento de costes y reducción de tiempos de viaje, el nivel de competitividad deportiva de la plantilla de cara a eludir el descenso o pelear por puestos de competiciones en Europa, los márgenes de solidez de la demanda interna y externa ante la coyuntura económica provincial y de todo el territorio, y, muy especialmente, la ampliación física del aforo de la instalación deportiva a corto plazo, cuya obra civil habría disparado el impacto inicial. Toda esta detallada planificación financiera queda temporalmente suspendida tras la derrota deportiva de ayer noche, postergando la dinamización masiva de los sectores turístico, hostelero y de servicios de la provincia de Almería.