La Catedral de la Encarnación de Almería deberá eliminar de sus muros la inscripción y el escudo con el yugo y las flechas dedicados al fundador de la Falange. Esta decisión se enmarca dentro de la última actualización del censo de elementos contrarios a la legalidad democrática, que persigue erradicar del espacio público los símbolos que rinden tributo al golpe de Estado de 1936, a la posterior contienda civil y a los vínculos del régimen franquista con el fascismo europeo.
El Ejecutivo central ha subrayado que este grabado, incrustado en la fachada de un edificio catalogado como Bien de Interés Cultural en la ciudad de Almería, forma parte de la propaganda de ensalzamiento diseñada durante el franquismo. Los informes técnicos ratifican que el vestigio sigue funcionando como un reconocimiento honorífico que busca dotar de validez ideológica a la dictadura, situándose al margen de la actual legislación de memoria.
La comisión de expertos encargada de valorar estas piezas ha dejado claro que la catalogación como patrimonio histórico o artístico de un monumento no sirve de salvoconducto para preservar emblemas que glorifiquen el periodo dictatorial. En este sentido, se recuerda a las distintas instituciones el mandato legal de coordinarse para hacer efectiva la desaparición de estos grabados de las paredes del templo.
La medida aprobada no es un caso aislado, ya que comparte resolución con otros tres elementos repartidos por la geografía nacional, como el conjunto escultórico de la Victoria ubicado en Santa Cruz de Tenerife, el monumento dedicado a los combatientes rumanos en la localidad madrileña de Majadahonda y otra dedicatoria de idénticas características a la almeriense situada en la Catedral de Murcia.
El ministro del área, Ángel Víctor Torres, ha defendido la intervención argumentando que la supresión de estos símbolos representa un ejercicio de higiene democrática fundamental para evitar que los ciudadanos del futuro convivan en entornos que legitimen la intolerancia o el autoritarismo. Asimismo, ha avanzado que se encuentran bajo supervisión otras estructuras como la Cruz de los Caídos en Cáceres o el monumento al Crucero Baleares en Palma, al tiempo que ha celebrado la reciente neutralización del mausoleo de Vjekoslav Luburic en Carcaixent, una actuación que ha motivado el reconocimiento formal de las autoridades de Serbia.
La estrategia gubernamental insiste en que limpiar los puntos de encuentro públicos de referencias totalitarias obedece a un estricto cumplimiento de la ley para asegurar el amparo y la reparación de las víctimas del conflicto y de la represión posterior, promoviendo espacios que reflejen los principios de convivencia de la sociedad actual.