La transición hacia la movilidad eléctrica avanza en España, pero no lo hace por igual. En la provincia de Almería, el mapa es contundente: solo 18 de los 103 municipios cuentan con puntos de recarga para vehículos eléctricos, según los datos del Registro de Puntos de Recarga del Ministerio para la Transición Ecológica (REVE). Esto significa que el 82,5% del territorio provincial sigue sin infraestructura básica, una cifra que sitúa a Almería entre las provincias peor conectadas de todo el país.
La red se concentra exclusivamente en las zonas urbanas y turísticas: Almería capital, Roquetas de Mar, El Ejido, Vícar, Níjar, Mojácar, Vera, Carboneras, Garrucha, Huércal de Almería, Adra, Berja, Huércal-Overa, Albox, Pulpí, Macael, Cuevas del Almanzora y La Mojonera. El resto del territorio —más de 80 municipios, la mayoría en el interior rural— permanece completamente desconectado.
Almería presenta un 82,5% de su territorio sin puntos de recarga para vehículos eléctricos.
A pesar de esta ausencia territorial, Almería presenta una ratio de entre 1,2 y 1,6 cargadores por cada vehículo eléctrico, superior a la media española. ¿Cómo es posible?
La explicación está en la concentración extrema: los cargadores se acumulan en zonas turísticas y en corredores de autovía, donde las empresas energéticas han decidido invertir. Mientras tanto, el interior rural —donde la movilidad eléctrica podría ser clave para reducir emisiones y mejorar la conectividad— queda fuera del mapa.
En comparación:
Cádiz lidera España con 3 cargadores por vehículo eléctrico.
Madrid, pese a ser la comunidad con más coches eléctricos, apenas alcanza 0,12 cargadores por vehículo.
Almería se sitúa en un punto intermedio, pero con una distribución territorial mucho más desequilibrada que la media nacional.
El estudio nacional revela que:
32% de la población vive a más de 1 km de un cargador.
33% vive a más de 1 km de una gasolinera.
La distancia parece similar, pero la experiencia no lo es. Repostar gasolina lleva menos de cinco minutos. Cargar un coche eléctrico puede requerir entre 30 minutos y 8 horas, dependiendo del tipo de cargador.
En Almería, esta diferencia se amplifica:
Las gasolineras cubren prácticamente todos los municipios.
Los cargadores solo están presentes en una quinta parte del territorio.
La consecuencia es clara:
La movilidad eléctrica en Almería sigue siendo urbana, costera y dependiente del turismo.
En España, la red de recarga está dominada por tres grandes operadores:
Iberdrola: 9.924 puntos
Endesa: 5.945
Repsol: 4.279
En Almería, la situación es similar: la mayoría de los puntos pertenecen a Iberdrola y Endesa, con presencia puntual de Repsol y operadores locales en zonas turísticas.
Esta concentración empresarial explica por qué los cargadores se instalan donde hay rentabilidad inmediata —zonas turísticas, centros comerciales, autovías— y no donde hay necesidad territorial.
La comunidad autónoma presenta fuertes contrastes:
| Provincia | % municipios sin cargadores | Ratio cargadores/vehículo | Observaciones |
|---|---|---|---|
| Cádiz | 60% | 3,0 | Líder nacional |
| Málaga | 68% | 1,8 | Alta densidad urbana |
| Sevilla | 70% | 1,5 | Crecimiento sostenido |
| Granada | 75% | 1,3 | Desigualdad rural |
| Almería | 82,5% | 1,4 | Interior desconectado |
| Córdoba | 78% | 1,2 | Expansión lenta |
| Jaén | 80% | 1,1 | Escasa red |
| Huelva | 77% | 1,3 | Cobertura costera |
Almería es la segunda provincia andaluza con más municipios sin cargadores, solo por detrás de Jaén. Y es la que presenta mayor dependencia de la costa para acceder a la movilidad eléctrica.
A nivel estatal:
España suma 43.510 puntos de recarga.
71% de los municipios carecen de cargadores.
La distancia media a un punto de recarga es de 618 metros, pero con enormes desigualdades territoriales.
Almería queda por debajo de la media nacional en cobertura territorial, pero por encima en ratio cargadores/vehículo. Un caso paradigmático de transición energética a dos velocidades.
La provincia avanza en movilidad eléctrica, pero lo hace de forma desigual y desequilibrada. La costa y las zonas urbanas están conectadas; el interior rural, no.
La transición energética en Almería no depende de la demanda, sino de la decisión empresarial y de la rentabilidad turística. Mientras tanto, miles de almerienses siguen sin acceso real a la movilidad eléctrica.
La provincia necesita una estrategia pública que garantice cobertura territorial, no solo eficiencia urbana.