Las grandes transformaciones urbanas no se producen de un día para otro. Durante meses, incluso años, se viven entre desvíos, obras y molestias que hacen difícil imaginar el resultado final. Sin embargo, hay momentos en los que una ciudad empieza a descubrir que algo está cambiando de verdad. Ejemplos de ello son la reapertura al tráfico de la Carrera de los Minerales, del Camino de la Goleta y la Avda del Mediterráneo, constituyendo uno de los hitos más relevantes del soterramiento ferroviario, no solo porque se recuperan conexiones fundamentales para la movilidad diaria, sino porque Almería empieza a contemplar una fisonomía urbana distinta a la que ha conocido durante décadas.
Hay imágenes que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones y que, afortunadamente, ya pertenecen al pasado. El paso subterráneo de La Goleta ha desaparecido y el puente de la Avda del Mediterráneo deja paso a una nueva configuración del espacio urbano presidida por una gran glorieta que vuelve a conectar con fluidez y sin barreras (anti) estéticas el eje norte-sur de Almería.
Son cambios que van mucho más allá de la movilidad. Cambia el paisaje urbano, cambian los recorridos cotidianos y cambia también la manera de entender una ciudad que durante demasiado tiempo convivió con la fractura que imponía el ferrocarril. El soterramiento empieza a hacer visible su verdadera dimensión: no es únicamente una obra ferroviaria, sino un proyecto de regeneración urbana capaz de redefinir espacios y de abrir nuevas oportunidades para la integración de barrios históricamente separados.
Queda aún camino por recorrer. La llegada de la Alta Velocidad continúa siendo la gran asignatura pendiente y el Gobierno de Pedro Sánchez ya ni da fechas. Pero mientras llega, el soterramiento continúa escribiendo una nueva página en nuestra historia urbana. Y lo hace donde mejor se perciben las transformaciones de una ciudad: en sus calles y en esos lugares que, casi sin darnos cuenta, dejan de ser como siempre fueron para convertirse en el reflejo de la Almería del futuro.