La multinacional almeriense Cosentino, radicada en la zona afectada por el devastador fuego del levante, ha emitido un pronunciamiento oficial para manifestar su hondo pesar ante la catástrofe que asola el este de la provincia de Almería. En nombre de todos sus empleados y del equipo directivo, la compañía ha expresado su profunda consternación y su más sentido pésame a las familias y allegados de las víctimas mortales del incendio forestal originado en el término municipal de Los Gallardos. A través de un comunicado institucional encabezado por un lazo negro en señal de duelo por lo acontecido en lo que definen como su tierra, la firma empresarial ha transmitido toda su cercanía y solidaridad en estos momentos tan difíciles, manifestando al mismo tiempo sus mejores deseos para una pronta y completa recuperación de las personas heridas.
Esta declaración de apoyo y luto por parte del tejido empresarial e industrial de la provincia se produce en un escenario de extrema gravedad humana y técnica en el entorno afectado, donde el fuego continúa plenamente activo y las llamas se divisan todavía desde puntos transitados como la autovía A-7. El último parte de las autoridades confirma un balance provisional de once personas fallecidas, existiendo en el puesto de mando avanzado el temor a que la cifra total de víctimas pueda incrementarse debido a que todavía permanecen al menos diecinueve personas sin localizar en el perímetro forestal calcinado. La reconstrucción llevada a cabo por los servicios de emergencias y la guardia civil determina que las once personas fallecidas perdieron la vida al quedar atrapadas en una ratonera de fuego tras desviarse por iniciativa propia de las rutas de evacuación oficiales indicadas por los servicios de seguridad, intentando escapar por una vía no autorizada. Entre las víctimas mortales se encuentran cuatro ciudadanos de nacionalidad inglesa que viajaban juntos en un mismo vehículo y otras siete personas que habían tomado la determinación de abandonar sus coches para emprender la huida a pie atravesando una rambla de la zona.
La compleja orografía de esta comarca del sureste de España, un relieve propio de los sistemas béticos donde se cruzan laderas escarpadas, montañas y proximidad al mar a unos 70 kilómetros de Almería capital, es el principal obstáculo para las tareas de control técnico. Los equipos desplegados afrontan serias dificultades derivadas de la existencia de numerosas viviendas diseminadas, barrancos muy profundos y puntos de la orilla del monte totalmente inaccesibles para la entrada de maquinaria pesada. Además, las condiciones meteorológicas imperantes en la provincia se han vuelto extremas, registrándose una humedad relativa muy baja del 30 por ciento, temperaturas próximas a los 30 grados y rachas de viento de poniente superiores a los 30 kilómetros por hora. Este viento característico llega fuertemente recalentado tras atravesar las cumbres de la sierra, lo que ha provocado una propagación a velocidad extraordinaria de los focos de sur a norte, saltando de forma incontrolable desde el núcleo de Los Gallardos hacia los términos municipales de Bédar y Antas, en paralelo a la localidad costera de Mojácar y las estribaciones de Sierra Cabrera, el Campo de Tabernas y la Sierra de los Filabres, sumando ya una superficie calcinada superior a las 3.150 hectáreas.
La virulencia de la emergencia mantiene desalojadas a unas 600 personas de la comarca del levante, habiéndose ejecutado la evacuación total y preventiva del municipio de Bédar, incluidos los cerca de 400 usuarios de un camping cercano. Gran parte de los vecinos afectados permanecen acogidos provisionalmente en instalaciones públicas habilitadas de urgencia en el Teatro de Lubrín y en el Polideportivo de Garrucha. Ante este panorama de alto riesgo, el consejero de emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, ha emitido un aviso de máxima importancia a la ciudadanía de la provincia de Almería, remarcando de forma tajante que todos los requisitos, llamadas y mensajes emitidos por cualquier administración son de obligado cumplimiento estricto y no meras recomendaciones, ya que su acatamiento riguroso es indispensable para preservar la vida humana.