Opinión

El legado almeriense de Álvarez Duarte

Ginés Valera Escobar | Sábado 11 de julio de 2026

El prolífico imaginero, escultor y restaurador Luis Álvarez Duarte nació el 22 de mayo de 1949 en la sevillana Huerta de los Granados, falleciendo de un ictus el 13 de septiembre de 2019. Demostró su precocidad creativa al atreverse con tan solo 12 años con Nuestra Señora de los Dolores, de la Hermandad de San José Obrero de Sevilla. La fama le llegaría al "niño imaginero" tras ser bendecidas dos Dolorosas más (la Virgen de la Concepción, de la cordobesa de Palma del Río y la Virgen de la Amargura de Constantina, Sevilla) con la Virgen de Guadalupe, que presentó con 15 años a la sevillana Cofradía de Las Aguas, dando nombre a su hija y que presidiría su funeral.

Aunque autodidacta en su formación, aprendió del mejor Martínez Montañés y recibió enseñanza del Maestro del XX Francisco Buiza. Desde 2006, fue Académico de la de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría. Con un inconfundible estilo en el acabado de la talla, tratamiento de la policromía y unción religiosa, firma más de 200 imágenes repartidas por toda España y el mundo. Los críticos han elogiado la Virgen de las Siete Palabras, de la Hermandad de la Expiración de Jaén y el Cristo Yacente que recibe culto en la Catedral zamorana, así como la Virgen de la Paloma. Coronada la Virgen de la Victoria de Huelva, tuvo a dos Dolorosas más de su creación con tan elevado rango eclesiástico: Merced en su Amargura Coronada, de Bollullos de la Mitación y Rosario Coronada de Córdoba. Después del Incendio en el templo del Cachorro talló una sublime Virgen del Patrocinio para sustituir a la quemada.

Tuvo nuestro tallista especial vinculación con Almería y su Semana Santa al casarse con la almeriense María Encarnación Ortega Almansa en Castilleja de la Cuesta. Se estrenó como Imaginero en Almería en 1989 con una espléndida imagen de María Santísima de Fe y Caridad, titular mariana de la Hermandad de la Santa Cena: gubiada en cedro, obra de singular ternura. Su rostro aumenta la belleza con grandes ojos, lágrimas de cristal que resbalan por sus femeninas facciones y hoyito en la barbilla. De recta nariz, huye un sentido suspiro de los temblorosos labios. También le diseñó una saya. Hay quien ve influencias de la Esperanza de Triana. Descartó la posibilidad de hacer el Misterio completo de la Santa Cena en plazo por exceso de pedidos.

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Trabajó para la Cofradía de Nazarenos de María Santísima del Rosario del Mar en sus Misterios Dolorosos, Nuestro Padre Jesús de las Penas en el Abandono de sus Discípulos y Santa María Magdalena. Como anécdota, contar que Jesús de las Penas fue originariamente tallado en el 92 para ser el titular cristífero de la Hermandad de los Dolores de San José Obrero de Sevilla, bajo la advocación de Cristo del Gran Amor para acompañar a su primera creación, la Virgen de los Dolores, pero ciertas desavenencias lo impidieron. Cautivo por la traición de Judas Iscariote, presenta las manos atadas. La bellísima y emblemática Rosario del Mar en sus misterios dolorosos es igualmente suya y se quedó para siempre en Almería por intercesión de su esposa. Con tierno rostro y policromía en tonos claros, ofrece detalles de madurez en sus facciones. Las Imágenes de Álvarez Duarte del antiguo Misterio del Buen Fin de 1972 que fueron retiradas en 1997, forman parte actualmente de la Cofradía Dominicana y completan el Misterio del Jueves Santo almeriense representando el abandono de los discípulos: una María Magdalena reformulada en San Juan, Santiago, San Pedro y un Centurión romano.

Según cuenta José Joaquín León en su libro "Álvarez Duarte, el Niño Imaginero" la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de Salud y Pasión en su Tercera Caída y María Santísima de los Desamparados le pidió una copia del Cristo de las Tres Caídas de Triana incluso con el caballo, pero se negó. Dando finalmente a luz una original imagen portentosa en 1993: el Señor de Salud y Pasión, cuya iconografía representa a un solitario Señor hincando rodilla en tierra con la Cruz a cuestas. También realizó su guión. La reciente María Santísima de los Desamparados acabada en 2000 es otra muestra sublime de Dolorosa dramática. Es muy Dolorosa al reflejar en su rostro un profundo sufrimiento, con cierta similitud con las tallas granadinas del siglo XIX a la que imprime su propio y personal estilo.

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Cierra su producción cristífera pasional en Almería el Santísimo Cristo en su Divina Misericordia, encargo de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, de Roquetas de Mar en 1998, con una anatomía de veracidad impactante, que sustituyó al Cristo del Perdón. Presenciamos a Jesús medio muerto en la Cruz momentos antes del descendimiento.

No menos importantes, resaltar sus restauraciones. Intervino en 1982 en las manos de la Virgen del Consuelo, de la Hermandad del Silencio. Tras el incendio en la Catedral la fatídica madrugada del Jueves Santo de 1996, retocó para la Hermandad de Estudiantes la policromía de la Virgen del Amor y la Esperanza y recompuso las manos del Ángel Egudiel para coger mejor el Cáliz. También colocó unas nuevas pestañas en la Dolorosa de la Cofradía del Silencio en 2001.