Los Cursos de Verano de la Universidad de Almería (UAL) han concluido con éxito una segunda semana repleta de actividades formativas en cuatro localidades distintas. Entre las diversas propuestas, destaca el curso titulado ‘Humanizar la deshumanización’, que ha buscado no solo ofrecer un enfoque diferente a la programación, sino también fomentar la reflexión y el análisis crítico en la vida cotidiana. Este curso, dirigido por Gabriel Aguilera, vicerrector de Sostenibilidad, Salud y Deportes, junto a Magdalena Cantero, presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Almería, ha contado con la participación de reconocidos ponentes como Gonzalo Tejerina, de la Universidad Pontificia de Salamanca, y David Pastor Vico, comunicador y escritor.
Durante su intervención, Gabriel Aguilera subrayó que los temas tratados son “muy transversales” y resultan cruciales tanto para la sociedad en general como para los estudiantes de la UAL. A través del curso, se busca complementar el uso actual de la tecnología con lo verdaderamente esencial: el componente humano. La formación académica debe incluir valores como la empatía y la solidaridad, especialmente en campos como el de la salud, donde se espera que los futuros profesionales ofrezcan no solo habilidades técnicas, sino también un trato humano hacia los pacientes.
Por su parte, Magdalena Cantero destacó que la AECC lleva más de 70 años trabajando en España en torno a un tema fundamental: la humanización. La organización está compuesta por voluntarios que se dedican a mejorar la calidad de vida de los pacientes. En este contexto, Cantero enfatizó la importancia de realizar reflexiones profundas sobre hacia dónde se dirige nuestra sociedad y qué aspectos están fallando. Preguntas como “¿por qué estamos perdiendo los vínculos comunitarios?” o “¿qué está sucediendo para que aumenten las enfermedades mentales?” fueron planteadas durante el curso.
La presidenta de la AECC resaltó que compartir este espacio con expertos como Gonzalo Tejerina y David Pastor Vico fue clave para abordar estos temas. Tejerina ofreció una conferencia sobre cómo ha evolucionado nuestra visión del mundo desde la Ilustración hasta hoy, mientras que Pastor Vico habló sobre tejer redes sociales más humanas y solidarias. Además, compartió su experiencia personal con el cáncer, subrayando cómo el modo en que se comunica a una persona su diagnóstico puede influir en su proceso emocional y curativo.
Gonzalo Tejerina abordó el concepto de deshumanización y sus implicaciones en nuestra cultura contemporánea. Afirmó que es vital ser conscientes del riesgo constante de caer en esta deshumanización y consideró pertinente discutir procesos relacionados con ella. Destacó que vivimos tiempos donde hay riesgos específicos asociados a esta problemática cultural y social.
Añadió que fenómenos como la tecnocracia representan un factor significativo en este proceso despersonalizador. Esta crítica a un sistema dominado por objetivos utilitarios pone en evidencia cómo puede conducir a una alienación social. Sin embargo, Tejerina también ofreció un mensaje esperanzador al mencionar que existen múltiples iniciativas y personas comprometidas con promover valores humanos fundamentales como la solidaridad.
En su intervención, David Pastor Vico definió el “dolor social” como una realidad presente en nuestras vidas cotidianas pero frecuentemente ignorada. Explicó que problemas como estrés o ansiedad no son nuevos y ya han sido abordados anteriormente con éxito. Una solución propuesta por Vico es dejar atrás el individualismo y comenzar a compartir experiencias con otros.
A lo largo de su conferencia, instó a redefinir conceptos sobre ocio y productividad, argumentando que este último debería ser visto como tiempo para reflexionar y conectar con otros seres humanos. Criticó las redes sociales actuales por no ser espacios auténticos para el debate público sino meros instrumentos comerciales.
Paster Vico concluyó enfatizando que no hay mejor lugar para tratar estos asuntos profundos que una universidad, pues proporciona un entorno propicio para el diálogo entre profesores y alumnos. Compartió su experiencia personal tras haber sido diagnosticado con cáncer e hizo hincapié en cómo las interacciones significativas con médicos empáticos pueden marcar una diferencia crucial en el proceso de sanación.
Este curso ha servido no solo como un espacio académico sino también como un punto de partida para generar conversaciones necesarias sobre humanización en todos los ámbitos sociales.