El curso de verano titulado ‘Innovación en el ciclo integral del agua desde Almería’ ha llegado a su fin este viernes, después de un recorrido que comenzó en el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Almería y concluyó en el CIESOL, pasando por la EDAR El Toyo y la Desaladora Mar de Alborán. Esta actividad, que ha alcanzado su sexta edición, se ha desarrollado bajo la égida de la Cátedra Aqualia del Ciclo Integral del Agua, una colaboración entre la Universidad de Almería (UAL) y la empresa Aqualia, con el apoyo del Ayuntamiento de Almería.
Uno de los aspectos más destacados del curso fue la presentación sobre ‘La nueva Directiva de Aguas Residuales Urbanas (2024): qué cambia y por qué’, a cargo de Carlos Alberto Aragón, técnico superior en la Subdirección General de Planificación Hidrológica del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico. Este nuevo marco normativo no solo aborda las implicaciones técnicas y económicas para administraciones y operadores, sino que también presenta tecnologías avanzadas que transformarán las estaciones depuradoras en biofactorías orientadas hacia una economía circular y la recuperación de recursos.
Aragón expresó su satisfacción por participar en el curso, subrayando que “la innovación y la formación son esenciales para enfrentar los retos que plantea esta nueva directiva”. La normativa actual complementa a la anterior, vigente desde 1991, reconociendo que tras tres décadas era necesario adaptarse a un contexto ambiental cambiante. “Hoy enfrentamos desafíos como el cambio climático y el pacto verde europeo”, afirmó, enfatizando que es crucial revisar las directrices para abordar no solo la protección ambiental, sino también la salud humana y problemas como la escasez de agua.
La transformación conceptual implica que las depuradoras dejarán de ser meras instalaciones para purificar aguas; evolucionarán hacia biofactorías capaces de generar productos valiosos. Esto incluye agua regenerada apta para riego agrícola y nutrientes esenciales como el fósforo, cuya recuperación es uno de los objetivos establecidos por la nueva directiva.
El experto destacó que es vital involucrar al sector depurador, a las instituciones académicas y a los usuarios finales en este proceso. “Es fundamental que la sociedad participe activamente en el diseño e implementación de soluciones”, comentó. La directiva también promueve una mayor transparencia, asegurando que los ciudadanos comprendan cómo se utilizan sus contribuciones económicas al tratamiento del agua.
Además, esta normativa establece objetivos claros basados en el tamaño poblacional. Las áreas más grandes suelen generar mayores volúmenes de aguas residuales contaminadas. Por lo tanto, se requiere un enfoque integral no solo para eliminar materia orgánica y nutrientes, sino también para combatir microcontaminantes preocupantes como los microplásticos.
Carlos Alberto Aragón cuenta con una sólida formación académica: es licenciado en Ciencias Ambientales, tiene un máster en Gestión Integral del Agua y es doctor por la Universidad de Cádiz. Con más de veinte años dedicados al sector hídrico, desde 2022 trabaja en la Subdirección General de Planificación Hidrológica. Su labor incluye supervisar acciones relacionadas con infracciones abiertas por la Comisión Europea respecto al tratamiento del agua.