La situación en el municipio de Lubrín se ha convertido en uno de los puntos de mayor preocupación y atención institucional dentro de la crisis provocada por el grave incendio forestal que afecta a Los Gallardos en la provincia de Almería. En esta localidad, más de 600 personas tienen la orden directa de continuar el confinamiento en sus respectivos domicilios por motivos de seguridad. La emergencia obligó además a desalojar a más de un centenar de personas procedentes de seis pedanías distintas de este término municipal, quienes han tenido que pasar una noche especialmente larga, complicada y llena de incertidumbre y nervios ante el temor latente de que las llamas alcanzaran sus propiedades. Ante la falta de infraestructuras hoteleras inmediatas en el momento del desalojo, estos vecinos fueron distribuidos de urgencia entre el teatro, el tanatorio y el consultorio médico local, espacios que fueron debidamente habilitados por las autoridades locales para ofrecerles una primera acogida.
Durante el transcurso de esta tarde, las labores de asistencia civil han dado un vuelco con la llegada de un autobús de la Unidad Militar de Emergencias a las dependencias habilitadas en el municipio de Lubrín. Numerosos damnificados han subido al vehículo para proceder a su traslado definitivo hacia distintos hoteles ubicados en la zona costera de Mojácar, una medida que según ha explicado el alcalde de la localidad se ha adoptado expresamente para favorecer el descanso y el confort de estas familias tras las horas de tensión acumulada. Pese a que otros residentes han preferido trasladarse de forma autónoma a casas de vecinos, familiares y amigos, el sentimiento generalizado entre los evacuados era de una profunda pena al preferir regresar a sus viviendas, aunque han aceptado de manera unánime la decisión de las autoridades. El propio regidor de la localidad almeriense ha confirmado que todavía no se dispone de una estimación exacta sobre cuándo podrán regresar de forma definitiva a sus hogares.