Opinión

La esclavitud, más cerca

Rafael Sanmartín | Martes 14 de julio de 2026

El Consejo de Europa y su intención de convertirse en Gobierno europeo, aprovechando que la calor y el mundial no dejan tiempo para pensar, aprobó al fin, “Chat control”, a escondidas, a traición, para permitir que conversaciones y actos propios puedan ser escaneados sin autorización judicial y sin motivo. (Sólo porque se impone el artículo 2º: “si alguien no está de acuerdo se le aplica el artículo 1º”). Ahora, los gobiernos y las multinacionales pueden conocer lo que haces, lo que dices y lo que piensas. Una ley que ha hecho naufragar todos los derechos reconocidos en leyes anteriores, a las que no puede derogar, pero los gobiernos piensan aplicar por encima de todo.

Es el principio, sólo el principio de un plan mucho más ambicioso. Esta ley convierte en públicos todos los mensajes privados, es una forma sibilina de aumentar el control y con él el poder del gobierno, para que los ciudadanos y ciudadanas vayan pasando por el arco (esa puerta sin puerta que grita si no dejas fuera monedas, reloj y bolígrafos) y se vayan conformando con ser súbditos. De momento. Porque el control, imprescindible para dominar, sigue.

La Comisión Europea prepara, parece que ya muy adelantado, la imposición de otra trampa mayor que la anterior, que han llamado “euro digital”. Todo se va digitalizando, sí, con todas sus ventajas y todos sus inconvenientes. Pero como todo, se acerca al control absoluto de la sociedad, de “1984” y “Un mundo feliz”, juntos; las novelas tomadas como “un buen relato”, “interesante”, algo atrevido, pero nadie ha tenido en cuenta, parece no preocupar. Parece no importar sus consecuencias.

El euro digital es una moneda virtual basada en el bitcoin pero sin revalorización. Todo trabajador o trabajadora dispondrá en su cuenta de su salario mensual y de cualquier ingreso extraordinario, pues a partir de ese momento no existe el dinero físico, exclusivamente a través de su teléfono. Así el gobierno tendrá un control absoluto de tus gastos y sabrá qué has hecho, dónde has estado cada minuto. Qué compras, qué comes, cuáles son tus aficiones, tus debilidades y tus preferencias, que podrán ser “orientadas”, dirigidas en la dirección adecuada a los intereses del gobierno de turno, que es el de las multinacionales monopolistas, centradas en su obsesión de dirigir el mundo. El euro digital es la moneda inexistente, y la eliminación de la moneda física. El gobierno, decide en qué puedes gastar tu salario y, si un mes te sobran cien euros se los puede apropiar “por tu seguridad”, que es el pretexto puesto a este y a todos los cambios que carecen de motivación razonable. Y si a causa del paro, el mecánico, el albañil, el pintor o el carpintero hacen trabajos en “B”, para poder mantener a sus hijos, ahora tendrá que robar. Imposible, ya no existe el dinero. (Esa es la parte buena, en teoría, porque la acumulación en cuentas de alto rendimiento no va a ser combatida) Le dejarán entonces el recurso de rezar, aunque eso, por sí solo, adelgaza en poco tiempo.

Queda alguna interrogante. ¿Y las transacciones internacionales? ¿Volverán al trueque? El mismísimo Trump lo ha prohibido terminantemente y ha anunciado su rechazo a cualquier intento de introducir euros digitales en Estados Unidos. Extraña reacción para aumentar las dudas. El proyecto, parte del programa de futuro del Club Billderberg creado y mantenido por el lobbie sionista americano hay que ya militan en él millonarios de otros lugares, servicios de espionaje y la OTAN, que espera ser el ejército mundial (será por si Marte declara la guerra a la Tierra) se estaba preparando a la espera de poderlo aplicar, pues se consideraba imposible mientras se mantenga la oposición de los BRICs. Eso explica la batalla a las democracias en América del Sur y del Centro.

Europa tendrá que hacer una excepción a los grandes y sacar sus divisas para mantener el comercio internacional. Así, pues, para las multinacionales el euro digital no existe ¿Recuerdan Santa María de Iquique? Los trabajadores podían comprar en la tienda de la mina, dónde le cambiaban por comida el trozo de madera, único pago recibido de la empresa. No sólo es control. Es, a través de él, dominio asfixiar empresas medianas y pequeñas y obligar a todos a secundar la política económica, única política que quedará, en beneficio de las ciento y pico de personas más poderosas del mundo. ¿Por qué las multinacionales están entrando en el mundo de la alimentación? ¿Tan rentables son las cadenas de supermercados? En relación a sus negocios actuales, no. Luego, hay otro motivo para comprender sus adquisiciones: el control futuro de la alimentación, la orientación de lo que se debe comer y de dónde se compra, para reforzar el control, dirigir voluntades y retener en sus cajas fuertes todo el dinero físico. A pesar de la evidencia de que el dinero sólo es productivo cuando se mueve. Se trata del “Nuevo Orden Mundial”.

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