La Corporación municipal de El Ejido ha vivido este jueves uno de los plenos más emotivos de los últimos años con la despedida de Francisco Góngora, quien ha puesto fin a quince años como alcalde del municipio tras aceptar el nombramiento como delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Almería. La sesión, marcada por la emoción y los aplausos de buena parte de los asistentes, ha supuesto el cierre de una etapa política que el propio regidor ha definido como "la más importante, si no la que más, de mi vida política".
Aunque el pleno ha servido para formalizar su renuncia como alcalde y también como concejal, la elección del nuevo regidor deberá celebrarse en una próxima sesión. Hasta entonces, el primer teniente de alcalde, Francisco Rivera, asumirá las funciones que corresponden a la Alcaldía.
Visiblemente emocionado en distintos momentos de su intervención, Góngora comenzó explicando cómo se habían sucedido los acontecimientos en apenas unos días.
"Las cosas se han precipitado en estos últimos días", señaló antes de revelar que "antes de ayer se me ofreció el puesto de delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Almería". El todavía alcalde quiso que sus primeras palabras fueran de agradecimiento al presidente de la Junta por la confianza depositada en él y explicó que aceptar esa responsabilidad hacía "evidentemente incompatible" continuar como alcalde e incluso como concejal del Ayuntamiento.
A partir de ahí, el discurso adquirió un tono marcadamente personal, alejándose del balance puramente político para convertirse en una reflexión sobre los quince años que ha permanecido al frente del Consistorio ejidense.
"No ha sido fácil", confesó, al reconocer que abandonar la Alcaldía supone despedirse de "la responsabilidad y del honor más grande que yo creo que pueda tener un ejidense, que es ser alcalde de su municipio, de El Ejido".
Lejos de realizar un repaso cronológico de las actuaciones desarrolladas durante sus mandatos, Góngora prefirió explicar cómo afronta este cambio de etapa. "Me marcho, eso sí, con la conciencia muy tranquila, con la satisfacción de haber cumplido, con la certeza de que he dado todo lo que llevaba dentro y de haber dedicado mis mejores esfuerzos, mi tiempo y mi ilusión a trabajar continuamente por El Ejido".
Durante buena parte de su intervención reivindicó la forma en la que ha ejercido la responsabilidad municipal. Recordó que gobernar obliga en muchas ocasiones a adoptar decisiones difíciles y admitió que no siempre habrá acertado, aunque defendió la honestidad con la que, según aseguró, ha actuado durante todos estos años.
"Seguramente no habré acertado siempre. Quien trabaja y decide puede equivocarse o puede no hacerlo de la mejor manera. Pero sí puedo afirmar, y lo hago con serenidad, que nunca he dejado de actuar desde la honradez, desde el compromiso con este municipio y con la mejor voluntad para nuestro municipio".
Uno de los mensajes más rotundos del discurso llegó cuando quiso responder a quienes, durante estos años, han cuestionado algunas de sus decisiones políticas.
"Nunca me he movido por el interés personal", afirmó con contundencia. "Siempre lo he dicho: no he venido aquí a hacer amigos, sino a trabajar por mi municipio. Y eso a veces exige anteponer el interés general y no pensar en uno mismo".
Góngora recordó los momentos especialmente complicados vividos desde su llegada a la Alcaldía, aludiendo a los difíciles años iniciales de gestión y a las numerosas dificultades que tuvo que afrontar el Ayuntamiento.
"He intentado siempre defender El Ejido allá donde ha sido necesario. Esa es también la labor de un alcalde: pelear por los proyectos que necesitábamos, reclamar lo que a El Ejido le corresponde, superar dificultades que parecían insalvables y afrontar momentos enormemente complejos que espero que no se vuelvan a repetir nunca en este Ayuntamiento".
El alcalde saliente insistió en que todas las decisiones adoptadas durante este tiempo han estado guiadas por un único objetivo: el interés general del municipio. "He procurado siempre tomar las decisiones pensando únicamente en el interés general de El Ejido", aseguró ante la Corporación.
Una parte importante de su intervención estuvo dedicada a agradecer el trabajo de quienes le han acompañado durante estos quince años.
En primer lugar tuvo palabras para los distintos concejales que han formado parte de sus equipos de gobierno, algunos de los cuales llevan junto a él buena parte de su trayectoria política. También quiso reconocer el papel desempeñado por todos los grupos de la oposición que han pasado por el salón de plenos durante este tiempo.
"A todos ellos les tengo un enorme respeto", afirmó. "Más allá del interés partidista y de la labor de oposición, no tengo la menor duda de que compartimos el interés de que El Ejido siempre vaya hacia adelante y siga mejorando".
El reconocimiento se extendió igualmente a la plantilla municipal, a la que definió como uno de los grandes pilares del Ayuntamiento.
"Este es un gran Ayuntamiento porque detrás hay grandes servidores públicos, profesionales que trabajan muchas veces en el anonimato y fuera de los focos mediáticos. Nosotros llevamos la dirección política, pero el trabajo diario es intensísimo y ellos representan la mayor garantía que tiene este Ayuntamiento".
En un discurso muy centrado en los valores del servicio público, Góngora aseguró que nunca ha entendido la Alcaldía como un privilegio personal.
"Yo no me llevo ni cargos ni títulos. Nunca he ejercido esta responsabilidad desde la posición que puede ofrecer un cargo tan importante como el de alcalde, sino con humildad y con responsabilidad, sabiendo que aquí se viene a servir".
Con la vista puesta ya en quien tome el relevo al frente del Ayuntamiento, trasladó un mensaje de respaldo institucional.
"A quien asuma esta responsabilidad le deseo el mayor de los aciertos, porque cuando le va bien al alcalde, le va bien a El Ejido. Ese es un binomio inseparable y, por encima de cualquier diferencia, siempre está el interés general del municipio".
Góngora quiso dejar claro que, aunque cambia de responsabilidad institucional, seguirá trabajando por el municipio desde su nuevo cargo como delegado del Gobierno andaluz.
"Voy a seguir sirviendo también a los intereses de El Ejido. Conozco perfectamente las necesidades del municipio y, desde mi nuevo ámbito competencial, voy a seguir trabajando también por ellas".
Uno de los momentos más emotivos llegó al dirigirse a su familia, a la que agradeció los sacrificios realizados durante tantos años de dedicación política.
"Esto es muy exigente", afirmó con la voz entrecortada. "Muy exigente".
Ya en el tramo final de su despedida, el todavía alcalde dejó una reflexión que resumía el sentido de toda su intervención.
"Los cargos son temporales, pero el servicio permanece. Las personas pasamos, pero los pueblos siguen escribiendo su historia".
Con evidente emoción, reconoció que haber contribuido durante quince años a escribir una parte de la historia reciente de El Ejido constituye el mayor orgullo de su trayectoria política.
"El mayor honor que he podido representar y tener ha sido el de alcalde de este municipio", afirmó antes de agradecer "de corazón" el apoyo recibido durante todos estos años.
En sus últimas palabras defendió la fortaleza del municipio, al que describió como una localidad con "una base económica sólida, de prosperidad, emprendimiento y resiliencia", y lanzó un mensaje favorable al relevo generacional en la política.
"Creo que es bueno dar paso, que las cosas se renueven, que vengan nuevas ilusiones y nuevos equipos", concluyó, poniendo así punto final a una intervención cargada de emoción con la que cerró quince años al frente de la Alcaldía de El Ejido.
La portavoz de Vox, Beatriz Sánchez, protagonizó la intervención más breve de todas las que se sucedieron durante el pleno de despedida de Francisco Góngora. Su discurso contrastó con el tono mucho más emotivo empleado por el resto de portavoces y llegó después de años de intensos enfrentamientos políticos en el salón de plenos, algunos de ellos especialmente duros y con momentos en los que el debate llegó incluso al terreno personal.
La despedida también estuvo marcada por el contexto político actual. Aunque Vox fue socio de gobierno del Partido Popular durante el anterior mandato municipal en El Ejido, aquella coalición terminó rompiéndose tras la salida de los ediles de Vox del Ejecutivo local. Paradójicamente, el nombramiento de Góngora como delegado del Gobierno andaluz se produce en un momento en el que PP y Vox comparten responsabilidades de gobierno en la Junta de Andalucía, circunstancia que dio un matiz distinto a las palabras de la portavoz.
Lejos de profundizar en el balance de los quince años de mandato del alcalde saliente, Sánchez optó por un mensaje institucional y escueto. "Quiero agradecerle su dedicación", comenzó señalando, para reconocer que durante estos años "obviamente, siempre hemos discrepado en algunas cuestiones".
La portavoz incidió en que esas diferencias respondían a distintas formas de entender la gestión municipal. "Al final, por el bien de El Ejido, hemos tenido visiones diferentes y creemos que hay cosas que se podían haber mejorado", afirmó.
En el tramo final de su intervención trasladó sus mejores deseos para la nueva etapa política que inicia Góngora como delegado del Gobierno andaluz en Almería, aunque aprovechó para lanzar una reivindicación territorial. "Desearle que le vaya bien en esta etapa y que ponga en primer lugar a Almería, que siempre ha sido la eterna olvidada", concluyó.
Su intervención fue la más breve de la sesión plenaria y mantuvo un tono correcto, aunque sin la carga emocional que sí imprimieron otros portavoces de la Corporación. También fue el grupo de Vox el que mostró una actitud más contenida durante la despedida institucional, siendo el que más tardó en sumarse a los aplausos dedicados al alcalde saliente.
La intervención más emotiva de la oposición llegó de la mano del portavoz del PSOE, José Miguel Alarcón, quien no pudo ocultar la emoción durante su despedida a Francisco Góngora. Visiblemente afectado por el momento, el dirigente socialista dejó a un lado las diferencias ideológicas que ambos han mantenido durante años para poner en valor una relación política y personal forjada a lo largo de más de tres décadas.
Sus palabras cobraban además un significado especial por la evolución de la política municipal en los últimos años. Tras la ruptura del pacto de gobierno entre el Partido Popular y Vox durante el anterior mandato, fue precisamente el PSOE quien facilitó la estabilidad del Ejecutivo local mediante un acuerdo con Góngora basado en una hoja de ruta compartida para sacar adelante asuntos considerados estratégicos para el municipio. Un entendimiento entre dos formaciones tradicionalmente enfrentadas que marcó una etapa decisiva de la vida política ejidense.
Con la voz quebrada en varios momentos de su intervención, Alarcón evitó realizar un balance político de los quince años de mandato del alcalde saliente y prefirió hablar desde la experiencia compartida.
"¿Qué quiere que le diga yo? ¿Qué quiere? No voy a juzgar. Yo no voy a juzgar", comenzó diciendo, antes de recordar que ambos se conocen "desde hace muchos años", una relación que se remonta a más de tres décadas.
El portavoz socialista destacó la enorme transformación experimentada por el municipio durante ese tiempo y reconoció la responsabilidad asumida por Góngora al frente del Ayuntamiento.
"Usted ha tenido la responsabilidad durante quince años de gobernar un municipio que empezó de la nada y que hoy es el principal motor económico que tiene Almería", afirmó, atribuyendo ese crecimiento "al esfuerzo", en una referencia tanto al trabajo institucional como al de los propios ejidenses.
Alarcón recordó que, pese a la distancia ideológica entre ambos partidos, hubo momentos en los que supieron dejar a un lado las diferencias para anteponer el interés de los ciudadanos.
"Llevamos la distancia en política, pero quiero reconocer que ha habido veces que hemos tenido que ponernos de acuerdo por el bien general, por el interés de los ciudadanos de El Ejido. Y siempre lo recordaré", aseguró.
En ese instante, la emoción terminó por imponerse al portavoz socialista, que reconoció que el paso de los años había transformado una relación estrictamente política en un vínculo de respeto personal.
"Hace muchos años que nos conocemos y a las personas, aunque sean de otro partido, el respeto siempre lo he mantenido. Pero luego llega a tomarle afecto personal", afirmó con la voz entrecortada, antes de desearle "mucha suerte, mucha salud" en su nueva etapa institucional.
Alarcón concluyó asegurando que Góngora "es un joven que puede hacer en política lo mejor, que trabaja y puede hacer grandes cosas por El Ejido y por Almería", antes de admitir, visiblemente emocionado: "Le deseo lo mejor, de verdad. No puedo decirle más nada".
Las palabras del portavoz socialista encontraron una respuesta igualmente cargada de significado por parte del alcalde saliente, quien quiso agradecer públicamente el entendimiento alcanzado entre ambos en algunos de los momentos más delicados de la historia reciente del Ayuntamiento.
"Quiero agradecer también que hayamos podido entendernos en etapas muy necesarias para El Ejido, muy, muy, muy necesarias. Eso los dos lo sabemos", respondió Góngora, mirando directamente a Alarcón.
El todavía alcalde fue aún más explícito al reivindicar aquel acuerdo institucional entre Partido Popular y PSOE, subrayando que aquel entendimiento permitió afrontar situaciones especialmente complejas para el municipio.
"Yo creo que ha sido muy, muy, muy positivo para el municipio. Mucho", concluyó, poniendo en valor un consenso político que, pese a las profundas diferencias ideológicas entre ambas formaciones, terminó convirtiéndose en una de las claves de la estabilidad institucional del Ayuntamiento durante la última etapa del mandato.