Sucesos

Almería ha perdido en 25 años el 4% de su masa forestal por incendios

Un análisis de las estadísticas oficiales del EGIF, las memorias del Plan INFOCA y los datos cartográficos de REDIAM sitúa a la provincia almeriense como la que registra menos incendios forestales y menor superficie quemada de toda Andalucía entre 2000 y 2025, aunque los expertos advierten de que el cambio climático mantiene intacto el riesgo de grandes siniestros como el de Los Gallardos

Rafael M. Martos | Martes 28 de julio de 2026

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Mientras cada verano las imágenes de grandes incendios forestales vuelven a ocupar portadas y abrir informativos, los datos oficiales reflejan una realidad poco conocida: Almería es la provincia andaluza que mejor ha resistido el impacto del fuego durante el último cuarto de siglo. Cuesta creerlo tras el devastador incendio de Los Gallardos, pero así lo reflejaban los datos oficiales hasta que se produjo este siniestro.

Así lo pone de manifiesto un análisis de las estadísticas elaboradas por el Equipo de Estadísticas Generales de Incendios Forestales (EGIF) del Ministerio para la Transición Ecológica, junto con las memorias del Plan INFOCA y la cartografía ambiental de la Red de Información Ambiental de Andalucía (REDIAM). Entre los años 2000 y 2025, Andalucía ha perdido entre 230.000 y 260.000 hectáreas de superficie forestal como consecuencia de los incendios, pero Almería apenas representa entre un 3 y un 4% del total autonómico, muy por debajo del resto de provincias.

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Las cifras sitúan a la provincia en el último puesto del ranking andaluz tanto en superficie calcinada como en número de incendios registrados.

La menor superficie quemada de Andalucía

En estos veinticinco años, Almería ha registrado entre 8.000 y 10.500 hectáreas forestales quemadas, una cifra sensiblemente inferior a la del resto de provincias.

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La diferencia resulta especialmente significativa si se compara con Huelva, la provincia más castigada por el fuego en Andalucía, donde las llamas han arrasado entre 70.000 y 80.000 hectáreas, aproximadamente un 30% de toda la superficie forestal quemada en la comunidad autónoma.

Tras Huelva aparecen Málaga, con entre 45.000 y 55.000 hectáreas; Cádiz, con entre 35.000 y 40.000; Sevilla, con hasta 30.000; Granada, con unas 25.000; Córdoba, con alrededor de 18.000, y Jaén, con hasta 15.000 hectáreas afectadas.

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La distancia respecto a Almería es notable. Incluso tomando la cifra máxima estimada para la provincia, apenas supone una séptima parte de la superficie devastada por Huelva durante el mismo periodo.

También registra el menor número de incendios

El liderazgo de Almería no solo se refleja en la superficie afectada, sino también en la frecuencia con la que se producen incendios forestales.

Las estadísticas oficiales indican que Andalucía registra cada año entre 700 y 1.000 incendios forestales, una cifra que, acumulada durante los últimos 25 años, deja miles de intervenciones del operativo INFOCA.

En ese contexto, Almería contabiliza entre 1.800 y 2.200 incendios en todo el periodo, lo que supone una media anual situada entre 70 y 90 siniestros.

Frente a ello, Málaga supera los 6.000 incendios, seguida por Huelva, con alrededor de 5.500; Cádiz, con hasta 5.000; Sevilla, con unas 4.500; Granada, Córdoba y Jaén, todas ellas muy por encima de las cifras registradas en territorio almeriense.

Los datos confirman que la provincia presenta una incidencia muy inferior a la media andaluza.

Menor impacto sobre su patrimonio forestal

Otro de los indicadores utilizados por los especialistas es el porcentaje de masa forestal perdida respecto al conjunto de la superficie arbolada existente.

En este apartado, Almería vuelve a situarse entre las provincias menos afectadas, con una pérdida estimada situada entre el 3,1 y el 4,2% de su superficie forestal durante el periodo analizado.

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En el extremo opuesto vuelve a aparecer Huelva, donde el fuego ha afectado a entre un 10 y un 12% de su masa forestal, seguida por Málaga y Cádiz.

Aunque Almería dispone de una superficie forestal inferior a la de otras provincias andaluzas, los especialistas consideran igualmente relevante que el porcentaje de terreno afectado continúe siendo el más reducido de la comunidad.

¿Por qué Almería registra menos incendios?

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Los expertos apuntan a varios factores.

Uno de ellos es la propia configuración del territorio. La provincia presenta una menor continuidad de grandes masas forestales, circunstancia que dificulta la propagación de incendios de enorme extensión.

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A ello se suma una detección temprana de numerosos conatos gracias al dispositivo del Plan INFOCA, así como unas condiciones geográficas que, aunque extremadamente secas durante buena parte del año, también cuentan con amplias zonas de matorral y vegetación menos continua que en provincias con grandes pinares o alcornocales.

No obstante, esa menor incidencia no elimina el riesgo. Las elevadas temperaturas, las olas de calor cada vez más frecuentes y los largos periodos de sequía mantienen un escenario de elevada peligrosidad durante los meses estivales.

Infografia de la noticia

Almería, la provincia andaluza con menos incendios y menor superficie quemada en 25 años.

Las zonas más sensibles de la provincia

Aunque Almería registra menos incendios que el resto de Andalucía, existen áreas especialmente vigiladas por el operativo INFOCA.

Entre ellas destacan la Sierra de Gádor, la Sierra de los Filabres, Sierra Alhamilla y buena parte del interior del municipio de Níjar, espacios donde confluyen masas forestales, pendientes pronunciadas y condiciones meteorológicas capaces de favorecer la rápida propagación del fuego.

Son precisamente estas zonas las que concentran buena parte de los dispositivos preventivos, trabajos selvícolas y labores de vigilancia durante la campaña de alto riesgo.

Andalucía mantiene focos de especial preocupación

El análisis provincial también permite observar diferencias en la evolución del riesgo.

Las estadísticas muestran una tendencia creciente en provincias como Málaga, Cádiz y Huelva, donde la expansión de la interfaz urbano-forestal, el incremento de población durante los meses turísticos y los efectos del cambio climático están elevando la complejidad de los incendios.

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En cambio, Almería, Jaén y Córdoba mantienen una evolución más estable, aunque los especialistas insisten en que ningún territorio está exento de sufrir un gran incendio bajo condiciones meteorológicas extremas.

Los episodios registrados en distintos puntos de España durante los últimos veranos demuestran que una combinación de temperaturas elevadas, viento intenso y baja humedad puede transformar un pequeño foco en un incendio de comportamiento extremo en cuestión de minutos.

Un liderazgo que no invita a bajar la guardia

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Los datos sitúan a Almería como la provincia andaluza con menor superficie forestal quemada, menor número de incendios y menor porcentaje de masa forestal afectada entre 2000 y 2025. Sin embargo, esa posición de liderazgo no supone una garantía de futuro.

Los responsables de la prevención recuerdan que el cambio climático está modificando el comportamiento del fuego y alargando las campañas de riesgo, por lo que la vigilancia, la gestión forestal y la concienciación ciudadana continúan siendo herramientas esenciales para conservar un patrimonio natural que, aunque haya sufrido menos que el del resto de Andalucía, sigue siendo especialmente vulnerable ante los grandes incendios del siglo XXI.

Hasta que llegó el de Los Gallardos

El incendio declarado el pasado 9 de julio entre Los Gallardos y Bédar ha alterado por completo esa estadística histórica. Con cerca de 7.000 hectáreas calcinadas y 13 personas fallecidas, el siniestro se ha convertido en el más grave registrado nunca en la provincia de Almería y en uno de los más trágicos de la historia reciente de España. En apenas unos días, el fuego arrasó una superficie equivalente a buena parte de todo lo que la provincia había perdido por incendios forestales durante los últimos veinticinco años, poniendo de manifiesto cómo un único episodio extremo puede modificar por sí solo las tendencias acumuladas durante décadas.

Hasta este verano, Almería ocupaba una posición privilegiada en el contexto andaluz por ser la provincia con menor número de incendios y menor superficie forestal afectada. Sin embargo, la magnitud del incendio del Levante almeriense demuestra que esa realidad estadística no inmuniza al territorio frente a los denominados incendios de sexta generación, caracterizados por una propagación explosiva favorecida por las altas temperaturas, la sequía extrema y el viento. El balance humano y ambiental de Los Gallardos y Bédar ha marcado un antes y un después en la historia forestal de la provincia y ha abierto un intenso debate sobre la prevención, la gestión de las emergencias y la adaptación al nuevo escenario climático.

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