El equilibrio medioambiental de la costa de Almería vuelve a situarse en el centro del debate por el impacto de la actividad turística durante la época estival. El portavoz provincial del Partido Animalista PACMA, Eduardo Milla, ha denunciado públicamente que las intervenciones ejecutadas por la Junta de Andalucía en los accesos a diversos parajes del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar están disparando la afluencia de personas y comprometiendo la preservación de estas áreas de alto valor ecológico.
Entre las obras cuestionadas figuran las tareas de remodelación y señalización efectuadas en el entorno del emblemático faro, así como el adecentamiento del paso hacia Cala Arena y otros recovecos del litoral. Milla ha recordado que la antigua senda, debido a su trazado abrupto, exigía una caminata previa a pie de más de cuatrocientos metros, un filtro natural que frenaba las aglomeraciones y favorecía el resguardo del hábitat. Tras las obras, la posibilidad de aproximarse en coche hasta la misma orilla ha desencadenado una intensificación del tránsito motorizado, una masificación del público y la proliferación de desecho abandonado.
Desde la organización ambientalista subrayan que la presión turística que padece la reserva durante los meses de verano no deja de incrementarse, con secuelas directas sobre los ecosistemas marinos y terrestres. En este sentido, consideran contradictorio favorecer el paso de automóviles sin desplegar de manera simultánea una estrategia eficaz de supervisión, guardería ambiental y recogida selectiva de desperdicios.
Por todo ello, la formación ha instado formalmente a la Junta de Andalucía a restringir la circulación rodada hacia los rincones costeros más frágiles y a poner en marcha acciones contundentes para blindar la riqueza ambiental del enclave almeriense.