Igual no son tan listos los asesores del presidente Pedro Sánchez, porque con 57 muertos en el asalto a Ceuta por parte de Marruecos, y más de una docena en Almería por el incendio de Los Gallardos, han pensado que no es oportuno suspender, aunque sea una por una semana, el Tik Tok presidencial. ¿De verdad era necesario el bochorno?
Hay que tener un cuajo de dimensiones bíblicas para asistir a una auténtica crisis de seguridad en la frontera de Ceuta y considerar que la máxima urgencia de un jefe de Gobierno es prescribir canciones para el fin de semana. Lo vivido en el espigón fronterizo ha sido una crisis política y de soberanía en toda regla, desencadenada por el cruce masivo de miles de ciudadanos del país vecino. Tan política y medida fue la maniobra que bastó con que las autoridades de Marruecos dieran la indicación de retorno para que la marea humana remitiera al mismo ritmo al que se había formado. Un pulso fronterizo de primer orden ejecutado mientras en el Palacio de La Moncloa se ajustaba la iluminación de la cámara.
Porque, mientras el Estado encajaba este desafío a su integridad fronteriza y los incendios forestales devoraban miles de hectáreas a lo largo de la Península Ibérica, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, consideró que la prioridad absoluta era compartir sus gustos musicales. A través de un elaborado vídeo publicado en TikTok —red social que exige horas de producción, pruebas de luz, vestuario y repetidas tomas de impostada soltura—, el líder del Ejecutivo se vistió de prescriptor cultural para recomendar su lista de Spotify. Todo un ejercicio de temple comunicativo.
Las réplicas diplomáticas de esta inestabilidad no han tardado en sentirse en el ámbito internacional. Socios comunitarios de peso como el Gobierno de Italia, liderado por Giorgia Meloni, junto a otros miembros de la Unión Europea, han mostrado su inquietud exigiendo una vigilancia estricta de las fronteras exteriores e introduciendo alertas sobre el Espacio Schengen. Sánchez prefiere enfrentarse a sus socios europeos antes que con el sátrapa marroquí, el que nos hace competencia desleal con la agricultura, el que nos manda inmigración irregula enriqueciéndose con ello, el que nos devora con ayudas al desarrollo que solo acaban desarrollando sus descomunales cuentas bancarias, el que se anexionó ilegalmente el Sáhara Occidental, el que se apropia de las aguas territoriales españolas en la zona de Canarias, el que por segunda vez en su reinado usurpa las fronteras, el que somete de modo inhumano a su pueblo hasta el punto de que todos quieren irse de su patria... pues bien, ese es el que Sánchez prefiere como colega.
Frente a los toques de atención europeos por lo de Ceuta, y la preocupación de los municipios afectados por los incendios, la aportación del gabinete presidencial ha sido una cuidada recopilación de acordes estivales.
Por si el escenario fuera poco complejo, el presidente ha preparado su salida para disfrutar de cinco semanas de vacaciones repartidas entre la residencia oficial de La Mareta, en Lanzarote, y la finca de Quintos de Mora. Cinco semanas de desconexión tras dejar en la mesa de despacho una crisis fronteriza de alcance europeo, las llamadas de atención sobre Schengen y la devastación de los incendios forestales.
En Almería, donde los trabajadores e industrias soportan el rigor del verano para sostener el pulso económico de Andalucía, este despliegue de política efímera genera un asombro inevitable. La cuestión de fondo no es el criterio melódico del presidente, sino cuántas playlists necesitará la Orquesta del Titanic.