Opinión

La invasión al ecléctico ritmo de la Playlist

Antonio Felipe Rubio | Lunes 03 de agosto de 2026

La primera evacuación intelectual excretada por Pedro Sánchez, abandonando a su suerte el destino de Ceuta y Melilla, ha sido recomendar la playlist para sus vacaciones en La Mareta. Dice Sánchez que su selección musical es “bastante ecléctica” (entresacar lo más válido o útil de entre la totalidad). Independientemente de sus cuestionables gustos musicales, se aprecia una imperdonable omisión al descartar “La danza de las chirimoyas”: la masterpiece de su hermano David. En cualquier caso, lo cierto es que hacer un balance ecléctico de la gestión de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno de España sería una labor parangonable a la selección de justos en Sodoma y Gomorra o encontrar una chirimoya apirena. En fin.

En Pedro Sánchez la indignidad y la provocación es una constante. Lejos de abundar sobre la desfachatez de la escena del sofá y la playlist, la estética y la ética de estos comportamientos simplemente inducen a la inhabilitación para fungir la más alta instancia del Gobierno de España.

En los sucesos de Ceuta, Pedro Sánchez ha desviado el origen del problema basándose en una sentencia del Tribunal Supremo. El TS dirimió que el alcance a nado, sin vulnerar impedimentos físicos, imposibilita la devolución en caliente de los inmigrantes ilegales que alcancen el territorio español. Sánchez -que por fin admite la existencia del efecto llamada- asegura que fue esa sentencia del TS la que, amplificada y difundida por las mafias, dio lugar a la invasión de unas 70 000 personas que pusieron en jaque la seguridad de vidas y haciendas en Ceuta.

El Tribunal Supremo jamás falló en contra de la ley vigente. El poder ejecutivo radica en el Cortes Generales (Congreso y Senado). El Poder Legislativo aprobó la ley en la que se encuadra la excepcionalidad del alcance a nado y la imposibilidad de la devolución en caliente. Esto lo presentó y lo aprobó el Congreso con la mayoría del PSOE y sus adminículos. Es Pedro Sánchez el inspirador de una ley que, una vez aprobada y publicada en el Boletín Oficial del Estado, es observada por el poder judicial para la administración de justicia en base a la letra de la ley, insisto, aprobada por el Poder Legislativo.

Lejos de reformar la ley, Pedro Sánchez opta por la chapuza de las “boyas”. Después de fracasar en la redacción de una ley que hace aguas, ahora se aprestan a poner puertas al mar implementando soluciones que son la coña marinera para propios y extraños.

El invento de Pedro Sánchez no es más que una manga neumática para la contención de contaminantes en la mar. Es lo que se utiliza cuando hay vertidos de chapapote y otros productos oleosos que flotan y pueden ser confinados mediante un hinchable con un faldón que profundiza a un metro bajo el mar. La manga neumática es aún más baja que la borda de un chinchorro (pequeña Zodiac) y puede ser superada a nado sin dificultad. Igualmente, el faldón puede sortearse con una inmersión a sólo un metro de profundidad. Un abuelete, con una forma física discreta, podría elegir el modo (por arriba o por debajo) para vulnerar esa “dificultad” fronteriza.

La masiva invasión de Ceuta a nado podría solucionar la salvedad de la devolución en caliente con una sencilla modificación de la ley. Las aguas interiores de una nación vienen perfectamente definidas por la línea de base, y sobre estas aguas interiores rige la soberanía absoluta del país. A partir de la línea de base, que se define trazando líneas rectas entre los salientes terrestres de la costa, también se diseña el mar territorial hasta alcanzar las doce millas y, a continuación, la zona contigua de otras doce millas, así como la zona económica exclusiva, que se extiende hasta las doscientas millas desde la línea de base. Evidentemente, estas distancias quedan reducidas en función de la proximidad entre dos o más nacionalidades que habrán de acomodarse al reparto de las zonas, pero el mar interior de la línea de base permanece invariable.

El mar territorial supone la responsabilidad y la autoridad exclusiva del país en materia de seguridad, medio ambiente, recursos y práctica pesquera, navegación… e inmigración. Además, el mar territorial permite el paso pacífico e inocente de embarcaciones de otros países, siempre que no sean una amenaza para la paz o violen las leyes españolas. Evidentemente, la violación de las leyes españolas es más que evidente cuando se navega en una embarcación ilegal: sin pabellón, sin identificador, sin medidas de seguridad… y no hablemos de seguro para la tripulación y pasaje. En definitiva, una embarcación en esas condiciones es totalmente ilegal a todos los efectos. Sea a bordo de una embarcación ilegal, cualquier otro modo de elementos flotantes o a nado, la transgresión de del mar territorial y el mar interior por personas que pretendan un acceso ilegal es una vulneración de ley.

Estamos a minutos de que el Gobierno de España evidencie el enésimo ridículo internacional debido a la incuria y la irresponsabilidad de un presidente que aplaude la “colaboración” de Marruecos al son y al ritmo de su Playlist.

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