Economía

Almería retrocede en el flujo de cruceristas

La provincia experimenta un descenso superior al 37% en la llegada de pasajeros durante la primera mitad del año, en contraste con el aumento generalizado en la Comunidad

Sábado 08 de agosto de 2026

El turismo marítimo avanza a ritmo desigual en la geografía del sur peninsular. Mientras la actividad general de cruceros ha experimentado un incremento del 12 % a escala autonómica en los primeros seis meses de 2026, la escala del muelle de Almería ha anotado un notable descenso del 37,3 % en el número de visitantes, registrando un total de 3.561 viajeros distribuidos en 13 embarcaciones, cifra que refleja además un recorte del 7 % en la cifra de buques atracados.

A nivel global en la Comunidad, la red portuaria ha sumado más de medio millón de pasajeros a bordo de 397 barcos en lo que va de ejercicio. Las valoraciones vertidas desde la Consejería competente de la Junta de Andalucía señalan que el objetivo estratégico de las instituciones públicas no pasa únicamente por la mera contabilización de escalas, sino por la capacidad de generar un impacto económico que beneficie al tejido comercial y hostelero local, incentivando además que las estancias promuevan el descubrimiento de la cultura e identidad de los distintos municipios.

Las métricas globales muestran un desempeño destacado en recintos como Cádiz, con más de 255.000 cruceristas, o Málaga, que roza los 200.000 visitantes. No obstante, el comportamiento es heterogéneo a lo largo del mapa autonómico, pues instalaciones como la de Motril han duplicado prácticamente sus registros habituales impulsadas por nuevas operadoras navieras, mientras que en la franja atlántica de Huelva las estadísticas han descendido un 44,3 %.

Expertos de la entidad de promoción portuaria Suncruise indican que las dinámicas geopolíticas internacionales han motivado un desplazamiento de las rutas habituales hacia la cuenca del mar de Alborán y los destinos del sur del Estado, percibidos como áreas de navegación seguras. Paralelamente, se aprecia una transformación en los patrones del viajero, observándose una mayor presencia de buques encuadrados en segmentos de alto poder adquisitivo y un avance paulatino hacia la desestacionalización del servicio marítimo.

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