Opinión

La acogida

Juan Torrijos Arribas | Sábado 08 de agosto de 2026

Nos puede, nos conmueve el factor humano ante las desgracias de la gente. Somos buenos, buenísimos, hay que reconocerlo, deben ser las enseñanzas de nuestra historia, de nuestra infancia, de la religión que nos han venido enseñando a lo largo de siglos, de la educación que nos dieron nuestras familias. Si hay que poner la otra mejilla, aquí tienen la nuestra preparada. Algún político, hoy fuera de la ponzoña en la que viven los demás, manifestaba que el buenismo solo nos crea problemas. Y uno se debate entre las dos posturas. Pongo la otra mejilla, o me defiendo devolviendo el guantazo.

El problema creado en Ceuta, nos enfrenta de nuevo a la acogida de los llamados menas. A los que algunas políticas llaman nuestros niños, pero no se los llevan a sus casas. Malas madres nos parecen, como las que los abandonan a su suerte y a esa muerte a la que se enfrentan cuando se lanzan a nado a cruzar los mares. En Ceuta se habla en estos días de más de cien muertos durante la invasión. Usted la puede llamar como quiera.

¿No tienen nada qué decir esas madres que abandonaron a sus hijos ante la aventura de cruzar el charco con la muerte nadando a su lado?

¿Les preocupa los que aún están en las playas? No lo parece. No levantan la voz, no viajan en busca de ellos, no les deben importar. Dicen que el islam es una religión de paz. No lo pongo en duda, pero sí la ante la caridad que demuestran con sus hijos las familias que de él forman parte. Y si ellos los abandonan, aquí estamos nosotros para cuidar de ellos, alimentarlos, vestirlos y darles una paguita todas las semanas para que los chavales sean felices.

No me digan que no somos buenos, buenísimos. Lo primero que ha hecho nuestro gobierno es disponer de 25 millones de euros para esos chavales. A los españoles que sufrieron los incendios que les den. No, no sale de los bolsillos de los ministros, tan ufanos y caritativos ellos, sale de los impuestos que pagamos todos los españoles. Si ellos son los culpables, si no son capaces de defender nuestras fronteras, lo normal es que paguen las consecuencias. Pero, ¿de qué va usted? para eso están nuestra mejillas, humanas, cristianas y paganas, lo de paganas en cuanto a que son las que tienen que soportar el gasto de ese personal al que recibimos ilegalmente, pero al que tenemos que alimentar.

¡Si solo fuera alimentar!

El reparto. Desde el gobierno se quiere imponer el reparto de esos miles de seres humanos en las comunidades. Y si no los admites, te mando a la fiscalía amenaza el gobierno ¿de quién depende la fiscalía? Pues eso. Pero hasta en ese reparto se demuestra la desfachatez de Pedro y su partido. A Cataluña y al País Vasco, no irá ninguna de esas almas cándidas, esos chavales que son nuestros niños; pero no se preocupe, a ellos, catalanes y vascos, Pedro no les va a mandar la fiscalía a que les acuse de no cumplir la ley. Esa ley solo afecta, según el guapo presidente, al resto de las comunidades. Por lo visto hasta las mejillas en España juegan en distintas divisiones.

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