Opinión

Bolaños se pone estupendo

Rafael M. Martos | Miércoles 12 de agosto de 2026
Tiene la provincia de Almería sus ritos estivales inmutables: el calor de agosto, las medusas en la costa y la ya clásica inspección ministerial a las obras del tren de alta velocidad. Este año no ha sido la excepción, con la visita del Ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, junto al Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, para supervisar el avance de la integración ferroviaria y las obras del soterramiento en la capital almeriense.

Conviene situar el contexto sin perder el rigor: la presencia estival de Félix Bolaños en la provincia no responde únicamente a un repentino arrebato de fervor por la infraestructura ferroviaria. El propio ministro ha reconocido públicamente en más de una ocasión su afición a veranear en Mojácar. De modo que la combinación resulta sumamente práctica: tras un reponedor baño en las playas del levante, nada como quitarse la arena, ponerse la chaqueta y bajar a la capital o desplazarse por la provincia a ofrecer la correspondiente rueda de prensa sobre las bondades del trazado.

El problema surge cuando la oratoria se topa de frente con la hemeroteca. Durante su intervención, Félix Bolaños sorprendió al asegurar que lleva cinco años acudiendo a ver las obras del AVE y que todas y cada una de sus declaraciones y compromisos se han cumplido puntualmente año tras año. Una aseveración tan contundente requeriría un acto de fe ciega por parte del ciudadano, pues la memoria colectiva, la radioteca y la videoteca dicen exactamente lo contrario.

Nadie en su sano juicio niega la evidencia física. Que las obras progresan es incontestable. Quien recorra la provincia de Almería o contemple los trabajos del soterramiento en la capital puede comprobar cómo se mueve la tierra, se elevan viaductos y avanza la plataforma. Eso no se lo va a discutir nadie. Sin embargo, de reconocer la realidad a ponerse estupendo atribuyéndose un pleno de aciertos en los calendarios va un abismo que una persona seria no debería cruzar cuando cualquiera tiene internet al alcance de la mano.

La cronología de las promesas roza el esperpento. No hace falta remontarse a la prehistoria: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) aseguró en su momento que la alta velocidad llegaría en 2025 (tras hablar de 2023, claro). Después de superarse ese horizonte, se prometió con solemnidad que el AVE sería una realidad en 2026. Sin llegar a 2026, la realidad volvió a desmontar el pronóstico. Fue entonces cuando Óscar Puente optó por flexibilizar la profecía afirmando que el tren estaría listo «en esta legislatura», estirando el chicle del calendario hasta 2027, momento en que concluye el mandato actual del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Para colmo de males, si se revisan las licitaciones, adjudicaciones y ritmos de ejecución que maneja el administrador de infraestructuras Adif —de los que se hacen eco medios como noticiasdealmeria.com—, los plazos reales para el montaje de vías, la electrificación y los sistemas de señalización apuntan a que subirse al tren de alta velocidad será una posibilidad más bien encaminada hacia 2028 o 2029.

Resulta incomprensible esa manía de negar lo evidente cuando la infraestructura por fin se mueve. La provincia de Almería merece una gestión transparente e informada. Celebramos cada metro de vía instalado y cada avance del soterramiento, pero agradeceríamos que las visitas veraniegas vinieran acompañadas de certezas y no de constantes malabares ante la hemeroteca.

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