La Corporación de Radio y Televisión Española (RTVE) ha expresado su más firme rechazo a la reciente decisión de las autoridades marroquíes, que obligaron a un equipo de informativos a abandonar la localidad de Castillejos (Fnideq). El presidente de RTVE, José Pablo López, ha calificado esta acción como un “obstáculo de enorme gravedad a la libertad de prensa”.
Los profesionales de RTVE se encontraban en la zona realizando una cobertura periodística considerada de “indudable interés público”, centrada en los movimientos y la situación social en el área fronteriza con Ceuta. La orden para que el equipo abandonara la localidad fue comunicada verbalmente por las autoridades marroquíes, quienes justificaron la medida bajo el argumento de “cumplir instrucciones”, sin ofrecer ninguna explicación formal.
Ante este incidente, José Pablo López subrayó que la expulsión del equipo representa un grave atentado contra el derecho a la información. Además, insistió en que “el compromiso de los profesionales de RTVE con una crónica honesta y objetiva no puede verse limitado por decisiones arbitrarias”.
López también exigió a las autoridades marroquíes que proporcionen “plenas garantías y el máximo respeto” para que los periodistas puedan ejercer su labor con libertad en cualquier punto del entorno fronterizo. Aseguró que RTVE continuará defendiendo un periodismo riguroso y comprometido con la verdad.
RTVE recordó que el libre ejercicio del periodismo es una “garantía democrática fundamental”, esencial para que los ciudadanos accedan a información veraz sobre acontecimientos que afectan directamente al territorio español y europeo. La corporación advirtió que restringir el acceso a puntos críticos debilita la transparencia internacional.
En respuesta a este incidente, la dirección de RTVE ha mantenido contacto continuo con canales diplomáticos y otros medios afectados para esclarecer lo sucedido y asegurar el respaldo absoluto a sus trabajadores en la región.
Por otro lado, el medio marroquí 'Hespress' informó que este incidente se sitúa dentro de un “contexto diferente”, sugiriendo que se trató de una “medida recíproca”, tras la negativa a permitir el ingreso de un equipo periodístico del canal marroquí 2M en Ceuta para cubrir eventos en esa ciudad autónoma.