Un grupo de especialistas de la
Universidad de Almería y del centro Ciesol ha logrado diseñar un procedimiento innovador en la provincia de
Almería para producir biomasa vegetal con composiciones químicas adaptadas a necesidades específicas, simultaneando este proceso con la regeneración de aguas residuales urbanas.
El estudio, cuyos pormenores han sido recogidos en la publicación científica Journal of Water Process Engineering, demuestra cómo la regulación de ciertos parámetros en los reactores permite modelar la materia orgánica resultante. Específicamente, ajustar la profundidad a la que se cultivan estos microorganismos fotosintéticos y controlar el nivel de dilución del agua contaminada resulta clave para guiar el crecimiento biológico. Según la combinación elegida, se obtiene una biomasa predominantemente proteica —idónea para la elaboración de biofertilizantes y piensos destinados al ganado— o bien un producto con alta concentración de lípidos, enfocado a la generación de biocombustibles para el sector energético.
El investigador principal de esta iniciativa en la
Universidad de Almería, Tomás Lafarga, ha detallado que las variaciones en las condiciones de trabajo alteran directamente la estructura bioquímica de las microalgas, favoreciendo la acumulación de grasas o de proteínas según el régimen fijado. El experto señala además que la presencia de bacterias en las aguas residuales genera una simbiosis de ayuda mutua, donde las microalgas aprovechan el dióxido de carbono producido por los microorganismos para acelerar su propio desarrollo.
Las pruebas experimentales se llevaron a cabo en las instalaciones de Ciesol utilizando tanques al aire libre de diez mil litros alimentados con aguas urbanas no tratadas. En ellos se cultivó la variedad
Scenedesmus almeriensis junto a otras especies autóctonas adaptadas al entorno de
Almería. Para monitorizar los cultivos, el equipo combinó modelos matemáticos predictivos con espectroscopía de infrarrojo cercano, una técnica no destructiva y económica que permite analizar en segundos la proporción de minerales y proteínas en la materia seca.
Este avance refuerza el modelo de economía circular en el ámbito del agua, ya que el efluente depurado en los tanques se destina al riego en invernaderos experimentales en lugar de verterse al medio natural. De cara al futuro, el equipo plantea integrar el escáner de infrarrojos de forma directa en los fotorreactores para medir la composición molecular en tiempo real sin extraer muestras. El proyecto ha sido financiado con fondos del programa europeo Horizonte Europa y por la
Junta de Andalucía a través de la iniciativa PLAnd Sequía.