Opinión

Las subvenciones

Juan Torrijos Arribas | Martes 18 de agosto de 2026

Tenemos un poco abandonada la política local y provincial, y tampoco es eso.

Hace unas semanas se firmaba un acuerdo entre Diputación de Almería y la Cámara de Comercio provincial para las nuevas empresas, los nuevos retos tecnológicos y todo lo que, desde los gabinetes de prensa de una y otra institución quieran poner en sus informaciones. Si de lo que se trata es de un plan serio a llevar a cabo con algunas empresas, poco ambicioso lo veo. Con cien mil euros no se le paga ni un viaje a Yolanda Díaz a comprar perfumes y palmiras. O lo que se gastan nuestros políticos cuando se van a las ferias, bien sean estas turísticas o agrícolas, entre ayuntamientos, diputaciones y junta. Pero estarán conmigo en que cien mil euros no dan para mucho para un plan provincial dedicado a las empresas, aunque los estiren como goma de mascar.

Lo que nos lleva a pensar que de lo que se trata es de darle una pequeña subvención por parte de la excelentísima Diputación a la Cámara de Comercio. Y surge la pregunta: ¿A cambio de qué?

No creo que las administraciones den el dinero que no es suyo, somos los ciudadanos los que pagamos los impuestos de los que ellos viven (y muy bien, por cierto) sin unas normas o principios a tener en cuenta. Claro que, si no fijamos en los rescates que hicieron los gobiernos de las cajas de ahorros en su día, ¿recuerdan? ¡qué vergüenza! o de las cía de vuelo en estos años, la misma o peor vergüenza todavía, llegaremos a la conclusión de que estamos en manos de unos señores, a veces también señoras, a los que nos les importa lo que pensamos los ciudadanos de a pie. Y menos cuando ya los hemos votado para que estén cuatro años más en el poder. Pero que se agarren los machos, que se decía en otros tiempos, que la gente se está espabilando, y cansada de que se juegue con su dinero con total impunidad

¿Qué le va a dar la Cámara de Comercio a Diputación a cambio de esos cien mil? Recuerdo a otros presidentes, que no sé si estaban vendidos al partido en el poder, no podría demostrarlo, pero lo parecía. Lo parecía en todas y cada una de las declaraciones que salían de la institución en aquellos años. ¿Puede estar viviendo la actual cámara una posición similar o parecida? ¿Se vende por solo cien mil euros de subvención a la diputación del Pp? Precio barato se ha puesto. Los que se dicen defender a los trabajadores son más caros de comprar.

Cuando sindicatos y patronales caen ante los dineros de los ciudadanos, pero que reparten con una sonrisa en los labios y una buena rueda de prensa preparada por sus gabinetes los partidos y sus gobiernos, pensaran que el hombre de la calle es tonto, que no sabe lo que de verdad están haciendo con su dinero, los unos reciben una subvención para seguir viviendo a costa del erario público, los otros, tapar bocas, anular críticas, tener cogido por las partes blandas a los posibles detractores de sus políticas. Luego te dicen que por qué no confiamos en ellos, como les ocurre a los argentinos en estos días: ¿por qué nos odian? gritan los pobres míos tras el mundial de fútbol. No es difícil para uno y otro bando saber por qué esa falta de confianza, o ese odio que se han inventado.

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