Soy de los que creen que ocho años, dos legislaturas, son suficientes para un político, no tiene más mecha que quemar, por mucho que lo intente. La alternancia es muy necesaria en el poder público, y cuando hacen de la política una forma de vivir, su lucha por mantenerse se convierte en un flaco favor el que se le hace al ciudadano. Florecen las navajas entre ellos, la servidumbre al jefe de turno y se olvidan de lo que en verdad le llevó, o eso dicen, a la vida pública. En el pasado mes de julio conocimos que dos senadores almerienses se jubilan. ¿De verdad se jubilan, o los jubilan? Los dos, Luis y Jesús, no han llegado a los setenta años, andan en los 67, y van a dejar de ser senadores. Edad de jubilación tienen. Y no parece que sus nombres, Rodríguez Comendador y Caicedo, vayan a sonar para otros cargos, como ha ocurrido con Aránzazu Martín, que, descabalgada de la delegación de la Junta para ubicar en ella a Paco Góngora, le buscaron una delegación de la Junta. La rebajan un poquito, es cierto, pero el sueldo sigue ahí.
Los dos senadores, piensa uno, han dado a lo largo de los años el fruto que tenían de cara a la defensa del ciudadano y de nuestra provincia. ¿Valoren ustedes? No es cuestión de entrar a hacer un análisis de lo que los dos personajes han sido para lo bueno o malo que han supuesto su gestión para Almería, es poco lo que se puede alegar a favor o en contra en unas pocas líneas, de cómo han sido sus vidas públicas en esta cuestión, merecerían un tratado más amplio que este rincón diario.
Si los dos han decidido dejar de ser senadores de forma voluntaria, cosa dudable, ya que nadie se quiere jubilar de un buen sueldo, viajes gratis y otros privilegios, nada que objetar. Pero, si han sido derribados de sus escaños, habría que pensar en otros que, con los mismos años o más de servicio público, van a seguir en el cementerio de los elefantes en que se ha convertido el Senado.
¿Cuándo lo van a cerrar?
¿Sirve para algo, que no sea para darle un sueldo a un buen número de políticos en sus últimas horas?
Javier Arenas, el campeón sigue de senador, a él no lo jubilan. La edad de Javier es la misma que Luis y Jesús. Ahí seguirá. Pero tenemos el caso, quizás algo más sangrante de Jesús Aguirre. Tiene setenta y dos años (72), y Moreno lo premia con el senado tras ser presidente de la cámara andaluza. Este no debe tener aún la edad de jubilarse con 72 años. Está hecho un chiquillo. Otro elefante a seguir viviendo del buen sueldo de senador. Son las ventajas de estar cerca del poder, ¿verdad, don Jesús?
Hay una cuestión que me pregunto sobre la de Luis Rogelio, en el caso de que su jubilación venga impuesta desde las alturas sevillanas. Ramón: ¿no lo has podido defender? No es baladí la pregunta. Si Ramón Fernádez Pacheco es algo en política se lo debe a Luis. No creo que lo haya olvidado el hoy consejero. Pacheco llegó a la alcaldía por el empeño de Luis Rogelio, que hizo que ocho o nueves ediles que iban por delante en la lista, renunciaran a ser alcaldes o alcaldesas para que Ramón se hiciera con el principal sillón del ayuntamiento. Es a partir de ese momento, gracias a Luis, como despega su carrera. Si no lo ha sabido, o no lo ha podido defender, poco agradecido con Luis vemos al hoy presidente del Pp provincial y consejero de agricultura.
Luis, entiendo que no nos vas a contar la verdad de lo sucedido. Pero sabes que algún día, alguien de tu entorno lo hará.