¡Feliz feria a todos los que han venido a vivir la de esta tierra!
Los primeros pechos de una mujer que se vieron libres y enfrentados al mundo en las playas de Almería llegaron del norte de Europa. Ellas eran rubias, altas, delgadas y nos dejaban a los jóvenes de los sesenta con los ojos como bolillas de gaseosa. Eran las primeras turistas. Y en la carretera del Cañarete, sobre el camping de la Garrofa, grupos de ojos ávidos, jóvenes la gran mayoría, se asomaban buscando aquellas hermosas pieles desconocidas, o solo percibidas en las imágenes que traían las revistas que se guardaban debajo del colchón. Eran las primeras turistas que llegaban a Almería. Y lo que ha cambiado desde aquellos sesenta.
Un poco cursi, me van a ustedes a perdonar, me parece la campaña que lanzó el su día el gobierno andaluz sobre el turismo. Ese “trato andaluz” que quieren hacer llegar a los visitantes desde el alma y hasta el corazón. O desde el corazón hasta el alma. Vamos, que el turista viene pensando con el alma, y que nos va a entregar su corazón. Y menos en días y noches de feria, farras y lo que se presente.
Somos unos románticos. El corazón por bandera, así debemos andar los andaluces (y los almerienses lo somos, aunque algunos piensen lo contrario) ante los turistas, según la Junta. Lo llevaremos en la mano, el corazón. Rojo como la grana de ese capote torero con el que saludamos al personal, y si hace falta con nuestra sangre se lo firmamos a todos los que llegan a formar parte durante unos días de esta tierra y de la alegría de su gente en feria dedicada a la Virgen del Mar. Qué gran diferencia con aquellos años de nuestra mocedad, entonces no era el corazón lo que llevábamos entre las manos, y tampoco el alma.
El gobierno de Juanma Moreno Bonilla, hombre de gran corazón como nos ha mencionado en más de una ocasión, quiere derramar su amor y cariño entre todos aquellos seres de luz que vienen a disfrutar de nuestros mares, sus gentes, su cultura, sus vivencias, sin olvidar sus copas, sus fiestas y sus noches llenas de calor, ardor y amor. Y ahí estamos, ante el amor que hace vivir al mundo. ¿Hay algo mejor que pueda ofrecer una comunidad como la nuestra? Lo primero el amor. Alma, corazón y vida, dice la canción que nos canta Miguel Ángel Gil, desde su entrañable Alhabia. Y así nos orienta el jefe del convento sevillano a los almerienses y andaluces ante los turistas que llenan las playas y las calles de nuestros pueblos y ciudades durante los calurosos meses de verano, y que hoy vive la feria de la capital.
Hay que ponerle al visitante: el alma, tenemos que entregarle el corazón, y enseñarle a vivir, que muy pocos pueblos lo saben hacer como nosotros.
En esta última aseveración tiene parte de razón el gobierno de Moreno Bonilla. Los andaluces-almerienses, puteados históricamente entre políticos, caciques y otras alimañas que han vivido en estas tierras, ha sabido encontrar siempre una media sonrisa, una copa con los amigos para olvidar los malos momentos. Los recuerdos de los sesenta se pierden, los cambios afectan, pero seguimos teniendo alma para conocerte, corazón para que quererte y vida para vivirla junto a ti. ¡Qué hermoso bolero! Lo dicho, que somos unos románticos, Miguel Ángel, y el mayor de todos: Moreno Bonilla. Mira que bonico es.
Feliz feria 2026. Quédese con lo mejor de ella, si lo busca seguro que lo encuentra.