El año hidrológico avanza en España con un balance pluviométrico globalmente positivo, registrando una media acumulada de 625 litros por metro cuadrado frente a los 583 habituales para este periodo. Sin embargo, este comportamiento holgado del clima no se reparte de forma uniforme por la geografía estatal, quedando la mitad sur de la provincia de
Almería relegada como una de las escasas zonas peninsulares donde los valores de lluvia se mantienen por debajo de los promedios climatológicos ordinarios.
Junto al área almeriense, únicamente determinados puntos de la cornisa cantábrica entre Asturias y Navarra, así como parajes de Burgos y Teruel, muestran desviaciones negativas en el mapa peninsular. En el extremo opuesto, los mayores superávits pluviométricos del país se concentran en el entorno de la sierra de Grazalema y en la zona noroeste de Ciudad Real, además de en el archipiélago canario, donde en amplias extensiones se ha llegado a duplicar el volumen regular de precipitaciones.
A pesar de mantener un balance global favorable de un 7% de exceso sobre la media, las cifras actuales confirman un progresivo desaceleramiento de las reservas hídricas caídas del cielo. A finales del pasado febrero, tras el continuado paso de borrascas, la brecha positiva rozó el 42%, reduciéndose al 15% a comienzos de junio y desacelerándose de forma acusada durante el verano, un periodo en el que apenas se han sumado 14 litros por metro cuadrado en el cómputo general del país.