Economía

Almería quiere nómadas digitales, pero éstos aún no quieren a Almería

La provincia se ha lanzado tarde y con mucho discurso a una batalla que ya ganan Barcelona, Madrid y Málaga. Tiene sol, precio y un pueblo pionero, Vera, pero le faltan vuelos, tren y comunidad

Ana Rodríguez | Sábado 05 de septiembre de 2026

España es hoy el destino más deseado del mundo para los nómadas digitales. Hay más de 300.000 profesionales extranjeros con visado de nómada digital y otras figuras de teletrabajo residiendo en el país según cifras oficiales del Estado, y se prevé que España acoja en torno a un millón para 2030.

Pero el mapa es cruel con Almería.

En 2023, el primer año completo de la nueva autorización, el 84% de las autorizaciones de residencia concedidas a teletrabajadores internacionales se concentró en solo cinco provincias: Barcelona, Madrid, Valencia, Alicante y Málaga. Barcelona concentró el 35,1% de las autorizaciones, Madrid el 16,8%, Valencia el 13,2%, Alicante el 11,8% y Málaga el 7%.

Almería no aparece. No porque no haya nadie, sino porque el sistema estadístico español ni siquiera permite contar en tiempo real cuántos "nómadas digitales" viven en cada ciudad. Y los que vienen de la UE - un francés, un alemán, un británico con residencia - ni siquiera necesitan ese visado. Son invisibles para la estadística.

Fuentes de la Cámara de Comercio provincial han reconocido en distintas declaraciones que hablamos de cientos, no de miles. Y la mayoría no están en la capital.

El plan: "Almería Work and Live Destination"

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El 6 de julio de 2025 se hizo oficial lo que se venía gestando desde FITUR. La provincia presentó un plan estratégico ambicioso para posicionarse como destino líder para nómadas digitales. La iniciativa, titulada "Almería Work and Live Destination", fue presentada oficialmente en FITUR 2024.

El proyecto está respaldado por la Cámara de Comercio, la Diputación de Almería y el gobierno regional andaluz y busca replicar y ampliar el exitoso modelo del pueblo costero de Vera, reconocido como "Ciudad de Teletrabajo" desde 2021.

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Sobre el papel, la receta es impecable: sol, 200 km de costa, coste de vida un 30% inferior a Málaga, fibra en la mayoría de municipios y un discurso de calidad de vida.

El Plan Estratégico Almería 2030 va más allá y propone algo inédito: Impulsar la ciudad de Almería como destino de nómadas digitales, trabajando la posibilidad de adecuar la oferta de vivienda existente en el casco histórico a este segmento para revitalizar este espacio.

La idea es clara: usar a los nómadas para repoblar el centro degradado. En Almerienses lo resumen así: El PITA o la Universidad de Almería constituyen claros ejemplos que deben ser aprovechados para que los trabajadores digitales nómadas elijan Almería como un lugar agradable para vivir.

Y por encima, la Junta lanzó su propia campaña "Nómadas Digitales" con el objetivo de romper con la estacionalidad y atraer a nuevos perfiles de visitantes.

El quiero y no puedo

Si todo está tan claro, ¿por qué no despega? Aquí está el lado oscuro almeriense.

a) Sin vuelos no hay nómadas.
El diagnóstico del propio Plan Almería 2030 lo reconoce: Conexiones aún limitadas del Aeropuerto de Almería con potenciales mercados emisores, especialmente en temporada baja. Y también: Deficiencias en las redes de comunicaciones y transporte que impiden la consolidación de Almería como destino turístico.

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Un nómada alemán que vive en Vera y tiene que ir a Berlín dos días al mes no puede pagar 300 euros por un Almería-Madrid-Almería. Acaba mudándose a Málaga.

b) Sin tren, aislados.
El eterno AVE. El plan habla de mejoras en transporte como el AVE, cuya llegada se espera para 2026. Pero el propio DAFO municipal avisa del Retraso en la llegada del AVE y sin soterramiento de vías y de la Falta de conexión ferroviaria como debilidad estructural. Llevamos 20 años esperando el tren que nos conecte con el mercado laboral real.

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c) Vivienda turística, no vivienda nómada.
Almería no sufre la gentrificación de Málaga, pero sí su propia trampa: la estacionalidad. La estacionalidad turística perjudica la apertura hotelera durante todo el año. Traducción: muchos propietarios en El Toyo, San José o Aguadulce prefieren no hacer contrato de 12 meses. Te alquilan de octubre a mayo y en junio te dicen que entra el alquiler vacacional. Para un nómada que necesita estabilidad, es inviable.

d) Comunidad pequeña, integración difícil.
A nivel nacional, el perfil es claro: 19% industria informática, 10% industrias creativas, y el resto consultoría, marketing, coaching. En Almería ese perfil se reduce a dos nichos: desarrolladores vinculados al PITA y al GDG Almería, y agrotech - como el proyecto AgroTwin de gemelo digital de un invernadero - y creativos que trabajan para fuera.

No hay masa crítica. En Vera hay comunidad, en la capital casi no. Y fuera del circuito angloparlante, el idioma pesa. El DAFO lo dice sin rodeos: Reducido dominio del inglés de la población.

Vera, la excepción que confirma la regla

Vera es el único caso de éxito real. Un municipio de 19.000 habitantes que desde 2021 se vendió como ciudad de teletrabajo con coworking municipal, ayudas y fibra. Funciona porque ya tenía base extranjera británica, vivienda barata en invierno y un ayuntamiento que lo apostó todo.

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Pero Vera no es escalable a toda la provincia sin corregir lo anterior.

A tiempo

Almería está en esa fase que los consultores llaman "destino aspiracional". Quiere competir con la promesa de sol y precio, pero compite contra provincias que ofrecen lo mismo más aeropuerto, tren, hospitales internacionales y cientos de nómadas con los que tomar una cerveza un martes.

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El riesgo, como advierte José Almansa, impulsor de la plataforma NomadIA, es claro: el nómada corporativo gana una media de 120.000 dólares al año y está compitiendo por el mismo recurso habitacional con el local. Hay un problema muy grande si no lo planificas.

Almería aún está a tiempo de planificarlo. No necesita un millón de nómadas. Necesita 2.000 bien integrados en el casco histórico, en el PITA y en el interior, que tributen aquí y no solo consuman wifi. Pero para eso necesita dejar de vender postales y arreglar lo de siempre: que se pueda llegar, que se pueda quedar y que se pueda vivir todo el año.

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