Opinión

¿Miedo a Antonio Ruano?

Rafael M. Martos | Martes 01 de septiembre de 2026
El enigma de por qué Fátima Herrera Amate mantenía un pie en el Ayuntamiento de la capital y otro en el Parlamento de Andalucía ha quedado resuelto. La negativa a renunciar a su acta de concejala tras ser elegida parlamentaria andaluza, privando al siguiente de la lista de ingresar en la Cámara autonómica, no era un despiste organizativo ni un exceso de vocación pública. El misterio se disipó en cuanto dio el paso al frente para anunciar su precandidatura a las primarias del Partido Socialista con la vista puesta en la alcaldía para las elecciones municipales de mayo de 2027.

La maniobra resulta transparente. El anuncio de Fátima Herrera Amate, producido apenas dos semanas después de que Antonio Ruano Tapia hiciera pública su propia candidatura, delata el nerviosismo del sector oficialista del partido. El ala sanchista parece haber entrado en pánico ante la posibilidad real de que Antonio Ruano Tapia concite el respaldo mayoritario de las bases. La preocupación no es infundada: Antonio Ruano Tapia ya estuvo a punto de hacerse con la Secretaría General de la agrupación municipal en un apretadísimo duelo que terminó ganando Juan Francisco Colomina por un margen mínimo.

Si Antonio Ruano Tapia se impone en este proceso interno, la posición de Fátima Herrera Amate como portavoz del grupo municipal socialista en el Consistorio se volvería incómoda. Sin embargo, el acopio de actas le otorga una red de seguridad envidiable: de perder el pulso local, siempre le quedará el refugio institucional en Sevilla. Por el contrario, para Antonio Ruano Tapia la apuesta es a todo o nada; una derrota lo condenaría a una prolongada travesía por el desierto, un terreno que, por otra parte, ya ha demostrado saber transitar.

Esta acumulación de cargos rompe con la dinámica habitual del socialismo en la provincia de Almería, que históricamente ha preferido repartir responsabilidades institucionales y orgánicas. Para encontrar un antecedente similar de acopio de actas hay que remontarse a la época de Martín Soler Márquez, quien llegó a simultanear la Secretaría General provincial con escaños en el Parlamento andaluz, el Senado del Estado de España y la portavocía en la capital. Lo que hoy presenciamos no es una estrategia de renovación, sino una arquitectura defensiva diseñada por el temor a lo que la militancia pueda votar cuando se abran las urnas.

TEMAS RELACIONADOS: