De “¿pero dónde vais vestidas así?” a salir en portada: Almería vuelve a vestirse de Almería
El pasado miércoles vivimos uno de esos días que sirven para comprobar que, aunque en Almería algunas cosas parecen necesitar más paciencia que la llegada del AVE, cuando los almerienses nos empeñamos, avanzamos.
El Encuentro de Vestimenta Tradicional volvió a demostrar que nuestra cultura, nuestras tradiciones y nuestra identidad están más vivas que nunca. Para entender lo que supone lo vivido hay que echar la vista atrás.
Hace apenas 10 años no llegábamos a ser una veintena las personas que nos vestíamos con indumentaria tradicional almeriense. Y sí, nos miraban raro., muy raro, para qué engañarnos.
Más de uno pensaría: “¿Y estos de qué van disfrazados?”. Pues no, no íbamos disfrazados, ibamos vestidos de Almería.
Y precisamente ahí estaba el problema, habíamos llegado a conocer tan poco nuestras propias tradiciones que vestir como lo hicieron generaciones de almerienses podía resultar más extraño que reconocer la indumentaria tradicional de otros lugares.
Yo misma soy un buen ejemplo de ello. Llegué a vivir a la provincia de Almería con 13 años y recuerdo perfectamente que, durante las fiestas de mi pueblo, vi una indumentaria que me dejó absolutamente desconcertada: camisa negra, falda granate con un pequeño lazo blanco y un peinado que, a los ojos de aquella niña, se parecía muchísimo al de las valencianas.
Preguntamos:
—¿Y ese traje cuál es?
—El traje de refajona —nos respondieron.
Me pareció perfecto, pero el pequeño problema es que no volví a verlo en años.
Pasó tanto tiempo que terminé pensando que aquello me lo había inventado. Que igual la refajona había sido producto de mi imaginación de niña y yo llevaba años recordando un traje tradicional almeriense que jamás había existido.
Afortunadamente, ya en mi vida adulta, gracias a Acción por Almería descubrí dos cosas, la primera, que la refajona existía y la segunda, mucho más importante, que Almería posee una riqueza cultural extraordinaria que los propios almerienses habíamos dejado demasiado tiempo en el olvido.
Así que no, no lo había soñado.
Desde entonces muchos hemos trabajado para que las nuevas generaciones tampoco tengan que preguntarse algún día si las tradiciones de su tierra existieron de verdad.
En ese camino es imprescindible agradecer públicamente la labor de Nicolau Guillem, Gregorio Fernandez y Pedro Asensio, por tantos años de trabajo, dedicación y compromiso con la recuperación, conservación y divulgación de la cultura y las tradiciones almerienses.
Porque las tradiciones no se conservan solas. Necesitan personas dispuestas a dedicarles tiempo, esfuerzo y, por qué no decirlo, una buena dosis de esa cabezonería almeriense que tantas veces nos ha permitido salir adelante.
Y llegamos de nuevo al pasado miércoles.
Este dia, a diferencia de hace diez años, vivimos un Encuentro de Vestimenta Tradicional lleno de almerienses, de interés, de curiosidad y, sobre todo, de orgullo por recuperar aquello que también nos pertenece.
Y todavía nos quedaba una pequeña sorpresa para el día siguiente.
Algunos medios de comunicación de nuestra provincia, suponemos que tendrían una mañana especialmente complicada, no encontraron demasiado espacio para contar lo que había sucedido.
No pasa nada, estamos acostumbrados, seguiremos trabajando el ello.
Lo bonito de la situacion, y también un poquito irónico, fue levantarnos al día siguiente y descubrir que un periódico había decidido llevar nuestra vestimenta tradicional a portada.
Y ahí es inevitable sonreír. Porque hace diez años nos miraban raro por la calle y hoy salimos en portada. Asique tan mal no lo estaremos haciendo.
Quizá esa sea una de las mejores demostraciones de que, con mucho apoyo, con poco apoyo o incluso cuando ese apoyo se echa de menos, el movimiento almerianista continúa creciendo.
Crece cuando alguien descubre cómo vestían nuestros antepasados, cuando alguien pregunta qué es una refajona.
Crece cuando recuperamos nuestras costumbres, nuestra historia, nuestras palabras y nuestras tradiciones.
Y cada vez que dejamos de considerar extraño sentir orgullo por aquello que es nuestro.
Porque ser almerianista no significa estar contra nadie, significa algo muchísimo más sencillo, estar a favor de Almería.
Esta provincia ha demostrado sobradamente de lo que es capaz cuando los almerienses trabajan por Almería. Hemos levantado una agricultura que es referente internacional, empresas que han llevado el nombre de nuestra tierra por todo el mundo, somos una provincia capaz de avanzar pese a décadas de carencias, olvidos y algunas promesas institucionales que, visto el tiempo que llevan entre nosotros, casi podríamos empezar a considerar también tradición almeriense.
Ahora nos toca hacer lo mismo con nuestra cultura para que nuestros niños conozcan nuestra vestimenta, nuestras tradiciones, sepan de dónde vienen y que ninguno tenga que esperar hasta la edad adulta para descubrir que aquello que un día vio en las fiestas de un pueblo no lo había soñado.
El miércoles no celebramos solamente un Encuentro de Vestimenta Tradicional, celebramos que Almería está recuperando una parte de sí misma.
Hace diez años éramos poquísimos y nos miraban raro. Hoy somos muchos más y salimos en portada.
Dentro de otros diez años, ya veremos quién será el raro que no tenga una refajona o un zaragüel en el armario.
Almería vuelve a vestirse de Almería y parece que le sienta bastante bien.