Opinión

Fascista el último

Martes 01 de septiembre de 2026

Mañana, a las 20:00, estaremos en la Plaza Vieja de Almería, espero que a miles, miles de hombres y mujeres libres, cada cual con sus propios motivos y, según los activistas progubernamentales, los mismos que han creído una por una y al completo las mentiras del sanchismo, todos fascistas.

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Fascistas los compañeros de Izquierda Española, este partido que trata de establecerse en el espacio socialdemócrata desalojado por el PSOE, atraído por Sánchez hacia el trumpismo, de los que he recibido la convocatoria.

Fascistas los diputados por el PSOE en Ceuta, que no entienden la intervención de Sánchez en la SER, donde volvió a liarla sin resolver, a culpabilizar a todos menos a los que, objetivamente y a ojos de todos, son los culpables de la invasión de Ceuta del 30 de julio; más claramente, los alcaldes de León, Monforte del Cid (Alicante), Tavernes de la Valldigna (Valencia), Moguer (Huelva) o Espartinas (Sevilla), pasando por Chiclana de la Frontera (Cádiz) o Novelda (Alicante), todos del PSOE, fascistas porque también estarán en las plazas principales de sus ciudades por convicción o temiendo que sus propios vecinos los entierren en el mar de las urnas municipales, al estilo del poema de Alberti.

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Fascista el propio presidente de la ciudad ceutí, Juan José Vivas, a todas luces un fascista irredento. Sus abrazos a fieles de distintas religiones, años de una política de integración y feliz convivencia, la propia cancelación de una manifestación que podría verse contagiada de perturbaciones de la ultraderecha, no son sino estratagemas para camuflarse de un irredento fascista.

Fascista la propia entidad, Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que, como dicen sus siglas, hinca sus raíces en las mismas esencias goebbelsianas, fascistas.

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Mañana espero que seamos tantos los fascistas que caigan del caballo los sectarios y, por pura aritmética y sensatez, abandonen el búnker, la trinchera de un país que no quiere vivir en permanente guerra civil.

Fascistas y xenófobos que quieren a Ceuta como la quieren los ceutíes, que ven el oprobio y la felonía de la Administración marroquí en la invasión del 30 de julio, la misma que vería un niño de ocho años. ¡Que lleven a un niño de ocho años a hablar con Óscar y Sánchez!

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Lo de Óscar y sus ataques a la monarquía de este verano no fue un arrebato, sino una calculada maniobra de distracción continuada ahora por nuestro presidente en su entrevista a la Cadena SER.

La frase «el pueblo salva al pueblo» en su momento no gustó a la oficialidad política. Un pueblo armado de razón y estructurado socialmente es demasiado peligroso para los intereses corruptos de algunos políticos. Mañana será el pueblo en las plazas de todas las ciudades de España el que puede enseñar el camino a un Gobierno que, en demasiadas ocasiones, como decía Pérez-Reverte, simplemente para continuar en el poder ha vendido a la madre de todos, que no la suya. De matador a forajido acorralado, necesitado de una tramoya ilusionista cada vez más estrambótica.

A galopar, a galopar, hasta hundirlos en el mar.

Pues eso: mañana, a las 20:00, estaremos todos los que no tenemos por qué creernos las mentiras, ni de Sánchez ni de ningún mandatario que mienta. Ceder por completo la voluntad a nuestros gobernantes es perder la esencia de la democracia. El pueblo no desaparece y aparece cada cuatro años sobre unas urnas como un espectro ilusorio; debe estar presente y ser la última frontera entre la corrupción y el buen gobierno.

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Nuestra Plaza Vieja está más o menos cerca del mar; no será difícil hundir en el mar el mal gobierno. Allí está la estatua de los Coloraos, patriotas que dieron su vida por España, una España plural, libre y respetuosa con las distintas formas democráticas de entender la vida política, cultural y religiosa. Eso es Ceuta, eso y española, y eso queremos que siga siendo.

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