ANDALUCÍA

Aumentan las bajas laborales por salud mental entre los jóvenes

La creciente preocupación por la salud mental de los jóvenes refleja un cambio en las dinámicas laborales y sociales

Lola Benavides | Martes 08 de septiembre de 2026

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En un contexto socioeconómico que parece revivir el ‘conflicto intergeneracional’, donde se discute la relación entre las generaciones jóvenes y mayores en términos de trabajo y bienestar, este verano se han destacado cifras preocupantes. Los trabajadores más jóvenes, aquellos con edades entre 16 y 34 años, presentan tasas de bajas laborales significativamente más altas que sus contrapartes mayores. Los datos son los siguientes:

  • 43 bajas por cada mil personas trabajadoras menores de 35 años
  • 29 por cada mil para quienes tienen entre 36 y 55 años
  • 25 para los mayores de 55 años

Esto indica una relación inversamente proporcional entre la edad y la incidencia de bajas: a menor edad, mayor incidencia. En los últimos cinco años, esta tendencia ha crecido notablemente, alcanzando un 34,9% de todos los procesos de incapacidad temporal (IT) relacionados con problemas de salud mental. Esto representa casi dos millones de jóvenes afectados en 2025 y más de 84 millones de jornadas laborales perdidas, con un total de 253.948 procesos registrados.

Diferencias en duración y frecuencia de las bajas

A pesar de que los trabajadores mayores han perdido casi un 50% más de días laborales (127 millones), su número total de procesos es menor. Esto sugiere que aunque las bajas entre los jóvenes son más frecuentes, su duración promedio es considerablemente menor: 21 días frente a 86 días en el caso de los seniors. Estos datos provienen del último informe oficial elaborado por la Seguridad Social y las Mutuas colaboradoras del sistema.

No obstante, el análisis social y empresarial puede variar. Mientras que tradicionalmente se ha discutido sobre prejuicios hacia los trabajadores mayores, estos datos parecen invertir esa narrativa, sugiriendo una “ventaja” para ellos en términos de duración del tiempo perdido por enfermedad.

Preocupaciones sobre salud mental y trabajo

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El aumento en las cifras coincide con otros indicadores preocupantes. España se sitúa como líder mundial en el consumo de diazepam, y alrededor del 20% de los jóvenes ha recurrido a pastillas para combatir la ansiedad o el insomnio. Este fenómeno refleja un incremento continuo en el uso de psicofármacos durante los últimos cinco años.

No solo se observa un aumento en diagnósticos relacionados con trastornos psicológicos —que muchos consideran síntomas derivados del malestar social— sino también una creciente dependencia a tratamientos farmacológicos. Esta situación plantea serias interrogantes sobre cómo abordar lo que algunos consideran una patologización excesiva del malestar cotidiano.

Múltiples factores detrás del malestar juvenil

A pesar de que algunas voces empresariales atribuyen este fenómeno a una supuesta “debilidad generacional”, otros análisis sugieren un cambio sociocultural profundo. La juventud actual —en especial la generación Z— tiende a valorar el equilibrio entre vida laboral y personal más que sus predecesores, cuestionando prácticas como la ‘tiranía del afterwork’ (El Mundo, 16 de mayo de 2026). Esta nueva perspectiva implica una mayor conciencia sobre el bienestar emocional frente a otras consideraciones tradicionales.

Sin embargo, es fundamental no simplificar esta problemática compleja. El malestar juvenil está vinculado a factores sociolaborales como la precariedad laboral y las dificultades para acceder a vivienda propia o alquileres asequibles, además del impacto significativo que tienen las redes sociales.

Estrategias necesarias para mejorar la salud laboral

Afrontar esta cuestión requiere un enfoque multifacético. Aunque el problema no es exclusivo de España —sino que afecta a todos los países desarrollados— es crucial implementar soluciones efectivas. Para muchos actores involucrados, incluida la patronal y las Mutuas colaboradoras, esto debería ser considerado una “pandemia nacional” que exige una Estrategia Nacional de Salud Mental realista.

Dicha estrategia debería centrarse en aumentar la cantidad de profesionales disponibles en salud mental y reducir la dependencia del tratamiento farmacológico dentro del sistema nacional sanitario (SNS). Se necesita más atención psicológica y menos tiempos de espera como parte integral del abordaje.

No obstante, es esencial investigar profundamente las causas subyacentes relacionadas con la precariedad laboral y las condiciones estresantes del entorno laboral actual. Como argumentan algunos críticos dentro del ámbito psicológico social, la solución debe ir más allá del diagnóstico acelerado hacia una gestión preventiva efectiva que transforme factores psicosociales negativos en elementos positivos para el bienestar laboral.

La noticia en cifras

Grupo de Edad Bajas Laborales por cada mil trabajadores
Menores de 35 años 43
Entre 36 y 55 años 29
Mayores de 55 años 25

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