¿Los culpables son los inmigrantes? ¡Vaya por Dios! ¿De qué? ¿Os quitan el trabajo ¿cómo es posible? Normalmente hacen los que nadie quiere. ¿Trabajan por una miseria? Será responsabilidad del empleador; podríais recurrir a la inspección de trabajo, a ver su nómina. A ver si lo entendemos: unas veces se les acusa de cobrar “paguitas”, y por lo tanto, no trabajan. Entonces no será “paguitas”. Otras de trabajar por ná y menos. Se os olvida algo más que importante: cuando se lanza una acusación, lo más honrado es adjuntar los datos que lo demuestren con suficiencia.
A lo mejor son víctimas y no os habíais dado cuenta, por algo ¿No? Los andaluces también fueron “ilegales” en los 50. Y además sin salir del mismo Estado. La policía armada los seguía cada vez que “El Sevillano”, veintitrés horas en tren, arribaba a la estación en Barcelona. Gracias a la solidaridad de otros andaluces llegados con anterioridad, y de muchos catalanes solidarios, iban rápidos a colocar en alguna chabola el mobiliario mínimo. Quienes no lo consiguieran, entonces las leyes eran “un poco” más duras, huían en busca de un plato de comida, para ellos y para sus hijos, a Barcelona, Bilbao y Madrid, esos eran devueltos a su tierra. Tenían que esconderse, porque muchos habían gastado su capital en el billete de RENFE. Andalucía, tierra rica empobrecida por el sistema, los obligaba a dejar su tierra al mismo tiempo que les prohibía emigrar, y algunas veces a volver, pocas gracias a la ayuda de otros llegados antes que ellos, en el mismo tren dónde habían dejado el esfuerzo de su ahorro, o en el del día siguiente,
Los andaluces contribuyeron con su trabajo, muy eficazmente, al desarrollo de Cataluña, Madrid y Euskadi. En aquellos lugares tan lejanos y desconocidos, entonces mucho más que ahora, se estrelló la mala fama de “vagos e indolentes” fabricada ex profeso para humillarnos. Allí cayó derrotada la “Teoría de Andalucía”, de quien, como buen castellano, la dedujo y la difundió en una sola y breve visita a Andalucía.
Andalucía, que ya había venido financiando con su esfuerzo económico el despegue del norte peninsular (hasta 1920 era dónde Hacienda recogía lo mejor de su “cosecha”), añadió su trabajo personal, de lo que tan necesitada estaba. Del dinero y del trabajo “susllevado” por el gobierno correspondiente, precisamente a los mismos lugares dónde más tarde tenían que dirigirse los emigrantes.
¿Creen, o simplemente pregonan que los inmigrantes son culpables del paro en Andalucía? Ahí va un dato. Las once principales cadenas de alimentación con sede en Andalucía, venden aproximadamente la mitad de la cifra obtenida por la empresa del señor Roig. Pero emplea al 50% más. (Dato completo en “Andalucía, un mundo colonial) ¿No serán las grandes cadenas de alimentación las principales creadoras de desempleo? Por cada puesto de trabajo en un hipermercado o gran almacén, se pierden tres en el comercio tradicional. Entonces los/las acusadores/as, sois verdadera y directamente responsables de provocar paro, por comprar en el establecimiento de alimentación de precios más altos. Es fácil comprobar comparando las mismas marcas adquiridas en diferentes super.
¿Pasión por el tamaño? ¿El tamaño importa? Parece que sí. Aquí lo estamos viendo.
Es un hecho probado: dos millones y medio de andaluces, migrantes ilegales sin salir del Estado, contribuyeron con eficacia al desarrollo de aquellas comunidades favorecidas por el gobierno (muchos más datos en el mismo libro). Ahora los emigrantes, haciendo los trabajos rechazados por españoles de nacimiento, están elevando la recaudación de la Seguridad Social, porque están mejorando el PIB. ¿Cómo es posible que os quiten el trabajo?
Seguir la estela de quienes culpan a la inmigración de (casi) todos nuestros males, favorece claramente a una mentalidad represora, defensora del capitalismo salvaje, que tiene ya preparado nuestro adocenamiento pleno. Esa es responsabilidad de cada cual, cada cual sabrá. Pero, sin prisas, es mejor esperar a ver si Sajonia Hanhalt supera a Baviera, Brandemburgo o Baja Sajonia. O a que Milei deje de enriquecer a sus amigos del norte, mientras no hay trabajo para los jóvenes ni sanidad para nadie. O a ver si Colombia acaba con el narcotráfico y domina sus riquezas. Después de comprobar esas cosas, que tomen su decisión.