Hay un principio en la sociología moderna de España que solo el Centro de Investigaciones Sociológicas, bajo la batuta de José Félix Tezanos, ha sabido desentrañar con verdadera precisión. Podríamos llamarlo el Factor de Ilusionismo Sociológico —el famoso «FIS»—, una teoría según la cual el rendimiento electoral del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, crece en proporción directa al volumen del desastre que asola al Estado.
Hagan memoria. Atravesamos la pandemia del COVID-19, sufrimos la parálisis de la borrasca Filomena y contemplamos la devastación del volcán de La Palma. Tras cada episodio, el estallido de un problema no restaba apoyos al PSOE; al contrario, la demoscopia oficial convertía la marejada en un balsámico empujón electoral. Y la norma no solo aplica a inclemencias climáticas o volcánicas, sino también al temblor de los juzgados. Da igual que la justicia condene al exministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, o que caiga su sucesor en el aparato del partido, Santos Cerdán. Tampoco inmuta a las encuestas que la esposa del presidente, Begoña Gómez, o su hermano, David Sánchez Pérez-Castejón, acaparen titulares en los tribunales. Para la cocina del organismo público, el fuego siempre sazona el guiso gubernamental.
El caso más reciente y clarificador es el de Ceuta. Miles de personas asaltaron la frontera en la ciudad autónoma y, transcurridos unos cincuenta días, la crisis ni se ha resuelto ni se ha aclarado. La gestión del Ejecutivo central está más que cuestionada incluso por sus socios de gobierno e investidura. Sin embargo, el último barómetro confirma la regla: Pedro Sánchez se mantiene como la opción preferida de los electores. La conclusión lógica resulta sorprendente y confirma el FIS. A diferencia de lo que dictaría el sentido común, donde un gobernante debe resolver un dilema para ser premiado, el modelo FIS de José Félix Tezanos demuestra que basta con que la crisis simplemente exista. No hace falta solucionarla; la mera acumulación de inconvenientes genera un magnetismo electoral imbatible.
Si cuantas más crisis se acumulan sin resolver más fuerte está el líder, cabe temer que de aquí a las próximas elecciones generales nos aguarde una colección de calamidades adicionales. A este ritmo de fortalecimiento demoscópico, un par de emergencias más garantizarán a Pedro Sánchez una victoria por goleada.