Almería

Más de 3.400 hectáreas regadas sin concesión

WWF incluye a Almería entre los grandes puntos negros del riego ilegal en España

Viernes 18 de septiembre de 2026

Almería vuelve a aparecer en el mapa del robo de agua en España. La organización ecologista WWF ha presentado este jueves, tras un año y medio de trabajo, su nuevo informe sobre riego irregular en la Península y sitúa a la provincia almeriense junto a Doñana y Baza (Granada) como uno de los focos más graves de Andalucía.

El estudio, que amplía a seis zonas el análisis que el colectivo inició en 2021 con datos oficiales actualizados a 2024, identifica a nivel estatal "más de 80.000 hectáreas" de cultivo regadas con agua extraída bajo "claros indicios de ilegalidad".

En el reparto andaluz, las cifras son elocuentes: más de 3.300 hectáreas en el entorno de Doñana, más de 4.000 en la comarca de Baza y supera las 3.400 hectáreas irregulares en Almería.

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Más de 3.400 hectáreas en Almería se riegan sin concesión, según WWF.

Un delito extendido e impune

Para WWF, no se trata de casos aislados. Según la responsable del programa de agua de la organización, Teresa Gil, estas cifras no representan episodios "únicos y aislados", sino "una muestra de uno de los delitos ambientales más extendidos e impunes en España".

Gil ha hecho un llamamiento directo a las administraciones ante el nuevo proceso de redacción de la Planificación Hidrológica, exigiendo la clausura "efectiva" de las captaciones sin licencia ante la "disminución paulatina" de los recursos hídricos por el cambio climático.

El foco almeriense: cítricos, invernaderos y leñosos

El caso de Almería tiene una particularidad que lo distingue. El informe, elaborado en Almería junto a la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), detecta esas más de 3.400 hectáreas regadas irregularmente en la provincia "debido a un incremento de los cultivos leñosos de cítricos, herbáceos y producciones bajo plástico".

Es decir, el crecimiento irregular no viene solo del mar de plástico tradicional, sino de la expansión de nuevos cítricos y frutales leñosos que se están instalando fuera de los perímetros regables autorizados, muchas veces apoyados en pozos sin concesión que explotan acuíferos ya sobreexplotados.

Es un patrón que ANSE ya había denunciado en otras zonas del Sureste, donde ha comprobado plantaciones de cítricos con riego por goteo funcionando dentro de espacios de la Red Natura 2000 y fuera del perímetro autorizado por la Confederación Hidrográfica del Segura.

Doñana y Baza, el contexto andaluz

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El informe sitúa a Almería en un contexto andaluz aún más grave.

En Doñana (acuífero Almonte-Marismas), el estudio estima que unas 3.300 hectáreas están en posible situación de ilegalidad, alrededor del 20% de la superficie total que se riega con aguas subterráneas. Desde esa masa se extraen irregularmente 13,34 hectómetros cúbicos anuales. WWF valora la vigilancia de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, que ha reducido los cultivos ilegales de fresa y frutos rojos en La Rocina, pero advierte que el problema "persiste" y se desplaza hacia "el incremento de olivos superintensivos sin concesión".

El especialista de WWF en Doñana, Juanjo Carmona, ha urgido por ello a la Junta de Andalucía y a la CHG a aplicar íntegramente las medidas del Plan de la Fresa para "cerrar todas las hectáreas ilegales y los pozos sin concesión".

En Baza (Granada), WWF habla de un "agujero negro especialmente alarmante": casi el 62% de su superficie de riego --unas 4.100 hectáreas-- presenta indicios de extracción ilícita, con 8,34 hm³. La falta de medios humanos y la incertidumbre sobre la recarga de los acuíferos impiden dimensionar el daño real. Colectivos como la Plataforma en Defensa del Río Castril ya han denunciado el secado de manantiales históricos, lo que llevó a la CHG a declarar en julio de 2025 que la masa 'Baza-Freila-Zújar' estaba en riesgo de no alcanzar el buen estado cuantitativo.

Almería, en el punto de mira de la próxima Planificación Hidrológica

Para WWF, la solución para todas las zonas, incluida Almería, no pasa por traer más recursos externos. Como ha insistido Teresa Gil para el caso de Baza, y que es extrapolable a la provincia almeriense: "no pasa por traer más recursos externos, sino por cerrar pozos ilegales".

El informe deja a Almería ante un espejo incómodo: una provincia referente en agricultura de vanguardia y eficiencia hídrica, pero donde más de 3.400 hectáreas siguen regándose al margen de la ley, presionando unas masas de agua que, como en el resto del Sureste, ya muestran síntomas de agotamiento.

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