La Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación ha puesto en marcha un proyecto de investigación que involucra a las universidades de Huelva (UHU) y Sevilla (US). Este esfuerzo se centra en la aplicación de técnicas innovadoras para maximizar el aprovechamiento de carotenoides, compuestos beneficiosos para la salud ocular y la protección de la piel, durante la digestión de una microalga.
Los carotenoides son pigmentos presentes en frutas y verduras de colores vibrantes como el tomate y la zanahoria, así como en vegetales de hojas verdes. Algunos carotenoides, como el betacaroteno, se convierten en vitamina A, esencial para el sistema inmunitario y el mantenimiento de la piel. Otros, como la luteína, están relacionados con la salud ocular. En este contexto, las microalgas han cobrado relevancia como fuente sostenible de estos pigmentos, destacando especialmente la Chlorella sorokiniana por su alta productividad y su favorable estatus regulatorio en Europa.
A pesar de sus beneficios potenciales, las microalgas presentan un reto: su pared celular resistente limita la liberación y absorción de nutrientes. Para superar esta barrera, los investigadores han introducido una combinación novedosa de tratamientos físicos. Utilizando un molino de bolas que rompe células por impacto junto con ultrasonido —ondas sonoras de alta frecuencia— se ha logrado aumentar significativamente la disponibilidad de carotenoides. En algunos casos, este método ha multiplicado por 26 la cantidad accesible para el organismo comparado con muestras no tratadas.
El estudio titulado Effect of ultrasounds and ball milling on the bioaccessibility of carotenoids from the microalga Chlorella sorokiniana, publicado en Food Chemistry, analizó diversas formas de biomasa (fresca, liofilizada y encapsulada) y evaluó tanto variedades salvajes como aquellas enriquecidas con fitoeno. Este último carotenoide es cada vez más estudiado por sus propiedades antioxidantes.
Los resultados indican que las técnicas aplicadas incrementan notablemente los carotenoides disponibles para el organismo humano. El molino de bolas demostró ser especialmente eficaz, logrando incrementos superiores al 2000% respecto a muestras sin tratar. Esta técnica no solo es efectiva sino también más económica y sencilla, lo que podría resultar atractivo para la industria alimentaria.
Además, se observó que combinar microalgas con productos lácteos ricos en grasa mejora aún más la absorción de estos pigmentos beneficiosos. Esto abre nuevas vías para desarrollar alimentos funcionales enriquecidos, como yogures o bebidas nutricionales.
Más allá del ámbito alimentario, los carotenoides derivados de microalgas tienen un alto valor en sectores nutracéuticos y cosméticos. La investigación refuerza también el papel crucial de Chlorella sorokiniana dentro de una economía azul sostenible al generar compuestos valiosos con menor impacto ambiental comparado con prácticas agrícolas tradicionales.
Este proyecto cuenta con financiación tanto de la Consejería mencionada como del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, lo que subraya su importancia en el avance científico y tecnológico desde Andalucía hacia el mundo.
| Concepto | Cifra |
|---|---|
| Incremento máximo en carotenoides | Hasta 26 veces |
| Incremento con molino de bolas | Superior al 2000% |
| Porcentaje de grasa que mejora absorción | 10% |