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Víctor Monte toma el Apolo con memoria y sensibilidad lorquiana

Rodeado de colaboraciones y con una elogiable pues en escena, el almeriense emocionó a un público entregado al desarrollo musical del supuesto romance entre Lorca y Dali, hasta el asesinato del poeta

Domingo 27 de septiembre de 2026

El Teatro Apolo se convirtió este sábado en una puerta hacia abierta al tiempo a través de la que Víctor Monte dio forma sobre el escenario a ‘Donde llegan tus manos’, su primer trabajo discográfico, en un concierto que fue mucho más que la presentación de un álbum. En un año tan conmemorativo de Lorca al cumplirse 90 años de su asesinato y en plena efervescencia de ‘La Bola Negra’ de Ambrossi y Calvo, el artista almeriense planteó su estreno en solitario como un recorrido por la memoria, el amor, la identidad y el silencio, trasladando a directo el universo conceptual que articula un disco inspirado en la supuesta relación entre Federico García Lorca y Salvador Dalí.

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Una cita enmarcada dentro de la programación del Área de Cultura, Educación, Museos y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería que contó con la producción de Crash Music.

Con un material tan frágil y sensible, el mérito de Monte fue que consiguió en todo momento que el concierto no fuera solamente una sucesión convencional de canciones. La puesta en escena y la interpretación estuvieron concebidas como un relato, con un prefacio y una introducción que abrieron la puerta a una historia construida por capítulos. La música, las narraciones y las distintas colaboraciones fueron encajando las piezas con una elegancia que se baña en raíces de folclore y poesía, pero también de modernidad en programaciones o en segundas voces graves u otros arreglos complementarios y muy efectistas.

Víctor Monte abrió el repertorio con ‘De mí será’, al que siguieron ‘Desde el cielo’ y ‘Cuando nos vemos’, tres primeros pasos para entrar en el universo sonoro del artista. La noche sumó entonces una de sus primeras complicidades especiales con ‘Todo este amor’, una suerte de bachata interpretada junto a la también joven almeriense Nosoymeri, antes de que una nueva narración condujera al público hacia el siguiente capítulo.

El tono se volvió más íntimo y oscuro con ‘Alma rota’ y ‘El santo también muere’ –muy flamenca-. Después llegó ‘Me ampare’, con la participación de Jatabo Mzc, y una particular lectura de ‘Cuando zarpa el amor’ de Camela, acompañada al piano, que aportó otro color a un repertorio caracterizado por el cruce de estilos e influencias. ‘Restos de amores’ cerró este bloque antes de una nueva narración. El concierto avanzaba así como un relato fragmentado, en el que cada canción funcionaba como una escena y cada transición ayudaba a ampliar el contexto de una historia marcada por el deseo, la pérdida y las heridas que deja el paso del tiempo.

Uno de los momentos más significativos y emocionantes de la noche llegó con ‘El viaje definitivo’, interpretada junto a Sensi Falán. El contraste entre la juventud primeriza de Víctor Monte y la experiencia magistral de Sensi Falán reforzó el vínculo del concierto con la tradición musical y poética de la tierra, mientras la canción abría un nuevo tramo de la historia. A continuación, ‘Un mal presagio’ condujo al público hacia otro de los momentos de mayor intensidad colectiva de la velada con la participación del Coro Gospel Clasijazz, dirigido por Noemí Pérez en ‘Si me rezas’, y posteriormente a solas con ‘Aleluya’.

Después de un último interludio, el concierto encaró su recta final con la intervención con el cante de María Sorroche, una vez ‘consumada’ la muerte del poeta. ‘En tus ojos’ recuperó la dimensión más cercana y emocional del repertorio, antes de que ‘El meu amic’ pusiera el broche trazando esos vínculos emocionales que quedan en el recuerdo cuando la ausencia se torna inmutable.

Tras es posfacio, llegó el momento de recoger la ovación final acompañado por todo el elenco de colaboradores y amigos que hicieron posible una noche mágica para Víctor Monte.

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