El desierto de Tabernas se convertirá este jueves en el escenario de una importante jornada de pruebas de la Agencia Espacial Europea (ESA), que testará sobre el terreno almeriense un prototipo de róver marciano. A través del vehículo experimental denominado 'Charlie', el cual se operará de manera remota desde Turín, los ingenieros buscan validar las tecnologías de navegación autónoma y reproducir labores científicas clave con miras a la futura exploración espacial.
De manera paralela, la compañía española Sener encara la recta final en la validación del sistema de aterrizaje concebido para la plataforma de descenso del vehículo Rosalind Franklin, integrado en la misión ExoMars. Este mecanismo se compone de cuatro extremidades que permanecerán replegadas a lo largo del trayecto interplanetario para desplegarse de forma automatizada instantes antes de tomar contacto con el suelo marciano.
El principal propósito de la expedición es rastrear posibles evidencias de vida pasada o presente y examinar la naturaleza geoquímica del entorno. Con ese fin, el robot está capacitado para efectuar perforaciones de hasta dos metros de profundidad, lo que permitirá extraer y analizar muestras del subsuelo protegidas de las agresivas condiciones de radiación de la superficie.
A raíz de la ruptura de los acuerdos de cooperación entre la ESA y Roscosmos, la industria del continente ha tenido que concebir e implementar en plazos sumamente reducidos nuevos desarrollos tecnológicos para reemplazar las piezas de origen ruso destinadas a las fases de frenado y posado, garantizando así mantener la fecha de despegue prevista para 2028.
El tren de aterrizaje constituye un componente fundamental para completar la maniobra de aproximación con éxito. Las cuatro patas diseñadas por la firma tecnológica se activan en parejas mediante actuadores no explosivos justo después de soltar el escudo térmico frontal. Las comprobaciones de laboratorio han demostrado que la maniobra completa de despliegue se ejecuta en un margen inferior a un segundo.
El dispositivo coordinará su funcionamiento con el sistema de paracaídas y los propulsores para ralentizar la caída antes del posado final. Hasta la fecha, el equipamiento ha superado exigentes pruebas estructurales, ambientales y operativas en colaboración con los contratistas principales del proyecto, Thales y Airbus. Actualmente, el modelo sometido a evaluación afronta los ensayos definitivos de cara a entregar los componentes de vuelo definitivos durante el último trimestre de 2026.