Votamos contra el Reglamento de Retornos, con Ceuta invadida, sin viviendas y sin rumbo
Con el café el marino comenta:
—Me resisto a hablar de elecciones generales del 29 de noviembre, porque tapa y relega unas cuantas barbaridades que se están cometiendo y que afectan a los españoles.
El 1 de octubre, en la UE, se aprobó el Reglamento de Retornos y España fue el único que votó en contra —Bélgica se abstuvo, Dinamarca e Irlanda no participaron—, una norma cuyo objetivo es facilitar el retorno de inmigrantes sin derecho a permanecer en Europa, aunque el propio Consejo reconoce que alrededor de 2/3, con orden de salida, no se marchan. La brillante eficiencia de UE.
Inexplicablemente, España se ha quedado sola, aunque en política internacional, esto no tiene que ser malo; la historia da ejemplos de que, en ciertas circunstancias, puede ser necesario, pero la cuestión está en saber por qué se toma esa decisión y cómo se defienden los intereses nacionales. Sin retórica ideológica ni intereses espurios.
Este voto tiene un sabor amargo que culmina la desastrosa gestión del gobierno de Sánchez en inmigración, unido a la deplorable actuación en Ceuta que, por mucho que se dulcifique, no es una crisis humanitaria, sino una invasión, una declaración de guerra sin tanques.
Hasta las elecciones veremos juegos malabares de Sánchez y sus adláteres, de momento, el primer problema de los españoles, la vivienda —según el CIS—, que lejos de enmendarlo lo ha agravado, pero con la «habilidad» socialista, como reconoce Montero, de hacer responsable a la oposición y a los malvados poderes cósmicos, no a quién tiene el BOE.
La profesora continúa:
—Mientras los españoles de Ceuta desesperados —conviene recordarlo—, porque se olvida su derecho a la seguridad, a circular libremente, abrir sus comercios o llevar a sus hijos al colegio. Resulta sorprendente ver lo escrupulosos que somos con los derechos de quienes nos invaden ilegalmente y lo cicateros con los nuestros.
En este juego de trileros, resalta otra contradicción, Grande-Marlaska —17 de septiembre— pidió a la Comisión Europea cambios legislativos para «acelerar los procedimientos de retorno». Dos semanas después votan en contra de agilizar esos retornos.
Al final los que dicen estar en el «lado bueno de la historia» son unos farsantes que esperemos, salvo que hagan otro «juego de prestidigitación» acaben sentados en el banquillo y condenados por felones.
El marino prosigue:
—El voto de España contra el Reglamento de Retornos, no se entiende ni se asemeja al ocurrido en 1965, cuando un Charles de Gaulle dejó vacía durante meses la silla francesa en la CEE por considerar amenazados los intereses franceses.
No importan ahora los detalles, ni si tenían razón, aunque es una valiosa enseñanza sobre la soledad del voto, porque de Gaulle si sabía qué quería, qué estaba dispuesto a hacer y hasta dónde estaba dispuesto a presionar. Todo lo contrario, de la política claudicante y mutante de Sánchez, con mentiras ahora llamadas «cambios de opinión» y siempre con el relato y una retórica seráfica torticera.
España carece de rumbo político, mientras que Marruecos, sabe hacia dónde va; utiliza su posición geoestratégica, inmigración, comercio, agricultura, pesca y relaciones con la UE como instrumentos de negociación. Presiona cuando le interesa, retrocede si le conviene y vuelve a negociar. Guste o no, pero saben cuáles son sus intereses.
La profesora añade:
—Entretanto España en un continuo «pasa de pantalla» —como dicen los cursis y políticos— o en que «inventada» —otra cursilería— como los decretos «Maricarmen» que sirven para desplazar el foco sobre Ceuta, movilizar a grupúsculos, convertirlos en «mayoría social», a pesar de «espontáneos», perfectamente organizados y desplazar el foco hacia los alquileres, desahucios, fachosfera, bulos, buitres y otras alimañas.
Con unos decretos tumbados por el Congreso, que ahora, con el Parlamento disuelto, en el colmo de la indecencia, los aprueba la Diputación Permanente, con la mayoría del cobarde PNV —que gobierna gracias al PSOE—, en una votación de dudosa legalidad y una violación del espíritu constitucional.
Aunque esto no se acabará hasta las elecciones y más allá, porque seguro que nos guardan algunos conejos de la chistera con una sinfonía de propaganda de tópicos seráficos.
El primer movimiento ha sido la salida de la UVI del clan de los «comegambas». para convocar la huelga general. Parece —después de ocho años— que no se habían enterado de que tenemos problemillas. El colmo del descaro, un alarde de coherencia y el cuajo de promover la huelga contra la oposición, no al gobierno de Sánchez.
La siguiente será el Censo, se valida el de agosto, cuando la Ley de Nietos no estaba suspensa.
Seguro que no acaba aquí, porque además de los ases bajo la manga, se verá un peligroso campo de minas para la próxima legislatura, que es en lo que se ha convertido la política «progresista».
El marino termina:
—Ante este panorama, solo queda preguntar, como hiciera Cicerón: ¿Hasta cuando vas a abusar, Sánchez, de nuestra paciencia?