Opinión

Votar por correo

Rafael M. Martos | Viernes 09 de octubre de 2026

 

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Hay partidos que pierden elecciones y buscan culpables. Y luego está el Partido Popular, que las gana, gobierna y aun así encuentra un culpable: el cartero. Pedro Sánchez disolvió las Cortes y convocó elecciones para el 29 de noviembre. Los populares tenían ante sí una campaña, muchos sumarios y una calle con ganas. Pero han preferido dedicarse a la logística postal.

La estrella del asunto como siempre la vedette Isabel Díaz Ayuso, que ha pedido a "todo el mundo" que "ni se le ocurra votar por correo". Con esa delicadeza, como quien aconseja no comer marisco en agosto si es con mayonesa, y se ha quedado tan ancha. Su partido en Madrid lo ha llevado a Instagram con un "No votes por correo" lo bastante pegadizo para un jingle electoral. Sobre Ayuso no hay mucho que decir, porque ella se lo dice todo y está encantada de conocerse.

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Lo mejor ha sido el efecto dominó, no por esperado, menos sorprendente. Jorge Azcón, presidente de Aragón, ha contado que sus hijos estudian fuera y que está "en trámite de sacarles billetes" para traerlos a votar a Zaragoza. Admite que podrían votar por correo, que es un método legal y que habrá gente que lo use. Pero a sus hijos los va a traer en persona. Hay quien en estas fechas sufre por el precio de la gasolina, y él por el de los vuelos y trenes de dos universitarios, para no fiarse de un sobre. Que no es por verlos... que es para que voten, que así de generoso es papá Jorge.

Feijóo, que ya nos tiene acostumbrados al arte del matiz gallego, ha optado por una fórmula de alta cocina: "He sido presidente de Correos, confío en los carteros, no en los directivos". Presidió la empresa tres años, o sea, que conoce a los directivos... es decir, se conoce a sí mismo y conoce como trabajaba su equipo directivo. Es la primera vez que alguien presume de haber dirigido una casa para después advertir de que lo peor de esa casa son los jefes... Y ha prometido pedir "medidas adicionales" a la Junta Electoral Central, pero no aclara cuales, porque tampoco dice dónde, concretamente, el proceso está debilitado y puede producirse una manipulación.

La hemeroteca, que es un invento tan poco fiable como el correo según el PP, dice otra cosa. En junio de 2023, con unas generales en pleno verano, el propio partido exigía al Gobierno medios para que el voto por correo se ejerciera "con plena normalidad". Su comunicado lo calificaba de herramienta fiable y segura. Un mes después, Feijóo pedía que no fueran "cicateros" con los recursos para que "no se quede un solo voto en una cartería". Entonces ganó el PP, pero se le ha olvidado. El propio Feijóo fue el ganador con diferencia de la convocatoria electoral, por mucho que luego el Congreso de los DIputados invistiera a Pedro Sánchez.

Y aquí viene lo que de verdad no se entiende. Hablamos del partido que gobierna en la inmensa mayoría de las comunidades autónomas y en una enorme parte de los ayuntamientos y diputaciones de España. Un partido que ha ganado elecciones a pesar de que millones de ciudadanos, entre ellos 2,5 millones en las generales de 2023, votaron por correo. Si el sistema fuera un pucherazo, es un pucherazo desastroso, porque lleva años dando victorias a quienes hoy lo denuncian. Desconfiar de una máquina que te hace ganar es una forma muy rara de gratitud.

Lo más sangrante es la oportunidad desperdiciada de hablar de otras cosas enormemente más productivas para el PP en estos primeros compases de precampaña. La UCO ha documentado en un informe cómo la trama de Leire Díez intentó desestabilizar la causa contra el hermano del presidente, con la jueza Beatriz Biedma en el punto de mira. Es material de primera calidad, con papeles, agendas y un juez instructor en la Audiencia Nacional que investiga si ese pestilente entorno se marcó el objetivo de "eliminar" a la magistrada. El PP incluso había pedido imputar al PSOE en ese caso el primer día de precampaña. Y a los dos días, en vez de hablar de eso, todos hablamos de si el sobre llega o no llega. Cuando un adversario te regala el tema de la campaña, lo normal es agradecérselo. Ellos prefieren montar un debate sobre sellos, copiando una vez más, las teorías conspiranóicas de la internacional ultraderechista.

Los datos tampoco ayudan a la teoría. La Ley Electoral obliga a identificarse para solicitar el voto por correo y para recoger la documentación, y la Junta Electoral extendió después a todo el país la exigencia de identificarse al depositarlo. Los casos de fraude que se han conocido, como el de Melilla con el PSOE y CpM en el centro, se destaparon y se investigaron, que es justo lo que suele ocurrir con los sistemas que funcionan. Y ese fraude no está en la manipulación del proceso en manos de Correos, sino en la compra de votos que se hace previamente al procedimiento reglado: pides los papeles para votar por correo, los llevas a casa (o donde sea, la sede del partido canta mucho, pero también) te pagan por meter en el sobre la papeleta del partido que te patrocina, y luego se lleva a Correos, en la certeza de que el voto es para cierta formación política. Eso se hace, es un delito, pero no tiene nada que ver con una presunta manipulacióno por parte ni de los carteros ni de los directivos.

Si el PP sigue por este camino, el 29 de noviembre veremos colas de votantes presenciales y si los populares ganan, ya nos explicarán donde estaba el fraude de Correos. Mientras tanto, la UCO sigue a lo suyo, el sumario sigue en los juzgados y el principal partido de la oposición sigue discutiendo con el buzón.

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