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EEUU defiende la denegación del visado a Ada Colau: entrar al país «es un privilegio»

Colau tenía previsto viajar a Puerto Rico para participar en Fearless Cities y atribuyó la denegación de su ESTA a un «veto político»

Jueves 22 de octubre de 2026

El Departamento de Estado de Estados Unidos justificó este jueves la denegación del visado a Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona y candidata del Frente Amplio a la Presidencia del Gobierno. La Administración respondió así a las acusaciones de la dirigente, que atribuyó la prohibición de viajar a Puerto Rico a un veto político e ideológico por su participación en una flotilla de ayuda a Gaza.

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Un portavoz del Departamento de Estado señaló a Europa Press que, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump y del secretario de Estado, Marco Rubio, la Administración antepone los intereses estadounidenses en el proceso de visados. Añadió que cada solicitud se evalúa de manera individual, mediante una revisión rigurosa y una investigación exhaustiva para determinar si la persona cumple los requisitos de la legislación estadounidense.

La denegación del visado y el viaje previsto a Puerto Rico

Colau había denunciado que el Gobierno estadounidense le impidió viajar a Puerto Rico, estado libre asociado, donde tenía previsto participar dentro de dos semanas en el encuentro municipalista internacional Fearless Cities. También estaba citado el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani. A Colau le denegaron la autorización electrónica ESTA, que sí recibió el resto de su comitiva, y hace 15 días acudió a una entrevista en la Embajada de Estados Unidos en Madrid.

Según el entorno de la candidata, el interrogatorio del personal diplomático se centró casi exclusivamente en su activismo propalestino y en los tres días que estuvo retenida en Israel tras participar en la Flotilla rumbo a Gaza. Finalmente, su equipo recibió la denegación definitiva, justificada formalmente por la sospecha de que Colau quisiera migrar ilegalmente a Estados Unidos. Su entorno considera que ese argumento encubre una motivación política.

La Administración Trump ya había condenado enérgicamente, en abril, la flotilla solidaria en la que participó Colau. La calificó de iniciativa pro-Hamás organizada por una entidad sancionada por terrorismo y advirtió de posibles consecuencias legales para quienes participaran en ella.

Colau y otras figuras políticas critican la decisión

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Tras confirmarse la denegación, Colau la consideró una muestra del autoritarismo de Trump. La candidata criticó que el presidente defendiera la libertad mientras, según ella, cerraba las fronteras a personas que no le gustan, y sostuvo que en su caso no había ningún argumento legal.

La decisión suscitó reacciones de solidaridad dentro de su formación. El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, calificó la situación de paradoja y la comparó con la reciente visita a España del presidente argentino, Javier Milei: señaló que Milei podía entrar en España para hablar de recortes, mientras que Colau no podía viajar a Estados Unidos para hablar de derechos.

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El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, afirmó que Colau tenía que sentirse honrada por la denegación. También contrapuso su postura a la de las formaciones de derecha, a las que acusó de presentarse como patriotas mientras se sometían a Trump y Netanyahu.

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