Capital

Los secretos del Mercado Central, la Casa Consistorial y el MUREC, explicados por los propios arquitectos

El Colegio de Arquitectos de Almería abre el ciclo con la ingeniería de suspender un mercado en el aire con Modesto Sánchez como guía de excepción

Jueves 29 de octubre de 2026

El Colegio Oficial de Arquitectos de Almería (COAA), ha abierto a la ciudadanía las puertas de tres de los mayores tesoros patrimoniales de la capital como parte de su programa de actividades del "Octubre Urbano", con el que el colectivo de profesionales continúa conmemorando el Día Mundial de la Arquitectura. Esta interesante iniciativa propone un viaje al corazón de la arquitectura local a través de tres grandes obras de rehabilitación que han transformado de forma notoria edificios emblemáticos y patrimoniales de Almería para adaptarlos a nuevos usos, guiado por los propios artífices de estas intervenciones.

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La primera de estas citas exclusivas tuvo lugar el pasado martes, en una jornada donde el arquitecto Modesto Sánchez Morales condujo a los asistentes a las entrañas del Mercado Central abriendo espacios normalmente cerrados para la ciudadanía. El recorrido sirvió para desgranar una intervención de enorme complejidad técnica ejecutada entre 2009 y 2012, cuyo logro principal consistió en vaciar por completo el subsuelo para construir dos nuevas plantas de sótano sin demoler ni dañar la estructura histórica superior del siglo XIX. Para solucionar este gran reto arquitectónico, se aplicó un complejo sistema de apeo general en combinación con pantallas perimetrales de hormigón armado, un armazón de estabilizadores y pivotes que literalmente "suspendió en el aire" el mercado de forma provisional, y una posterior cimentación profunda con pilares de acero.

Durante la visita, el propio arquitecto se valió de las impactantes fotografías del proceso de obra que se encuentran expuestas en el túnel que conecta la planta del pescado con el aparcamiento subterráneo para recordar las soluciones aplicadas en un complicado proceso en el que, como reveló Modesto Sánchez, "se hacían topografías a diario para ver si se movía", evidenciando la precisión quirúrgica de unos trabajos en los que también primó los criterios de conservación y la funcionalidad de una plaza, muy deteriorada y en la que aspectos como la climatización supusieron grandes retos. “Hay que saber lo que se debe hacer, lo que se puede hacer y lo que tiene sentido hacer”, remarcó el arquitecto, premio ARCO 2012-2016, en una lección magistral en la que incidió en el valor de conservar lo auténtico.

La cubierta de tejas es un claro ejemplo, ya que las originales fueron retiradas manualmente para su posterior recolocación pues ahora, como incidía el arquitecto, "sería imposible encontrar a alguien que te las haga". Esta sensibilidad se aplicó rigurosamente a cada elemento: "Si hay un tornillo original, se deja”, aconseja Modesto Sánchez en esa honestidad constructiva que justifica también la renovación de los cimientos visibles, concluyendo que "no tenía sentido mantener los sillares porque estaban en mal estado y no hay que enmascarar lo nuevo para que se pueda distinguir perfectamente de lo antiguo". 

El resultado sigue conservando la excelente acogida por parte la ciudadanía, sobre la que el propio Modesto Sánchez Morales resumió con humor ante los asistentes: "Algo tuve que hacer mal cuando a todo el mundo le gusta”.


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