Cuenten los muertos que llevamos en estos años de sanchismo en España. Cuenten.
¿Cuántos más hacen falta para que tome alguna responsabilidad el hombre que desgobierna este país?
¿Cuántos más necesitamos para que un ministro tome la decisión de demitir, o de que el jefe de gabinete lo cese?
¿Cuántos muertos más necesita el ciudadano de este país, para que muchos de ellos, los aún sensatos que viene votando a este botarate que tenemos como presidente, abran los ojos ante la realidad a la que nos abocan sus políticas?
¿Cuántos más hace falta para que los imbéciles que corren tras un bocata de mortadela, se rían ante un beso y sienten que la política es el amor entre delincuentes, se den cuenta de que votar al sanchismo es bailar sobre la tumba de sus muertos?
Óscar Puente no va a dimitir, Sánchez no lo va a cesar, le puede hacer daño si se enfada y decide tirar de la manta con todo lo que debe saber de ese ministerio. Y el 29 de este mes, es de esperar que a los dos los ponga el ciudadano ante la puerta de la justicia. Sánchez tiene que rendir por la pandemia, la amnistía a los delincuentes catalanes, sacar de la cárcel a los de la sedición, a los de Eta, por los muertos de Adamuz, por los cientos de la Dana, por los de Urda, por Ceuta, por El Sahara y por tantas otras tropelías como ha cometida a lo largo de estos años.
Y mientras no se vayan, mientras no se alejen del gobierno de los españoles, seguiremos contando muertos. Ellos bailaran, como lo han venido haciendo en estas últimas semanas y días, pero lo estarán haciendo sobre las tumbas de cientos ciudadanos que en un momento dado se subieron a un tren garantizado por estos bailarines de cementerior. Un servicio ferroviario al que le habían rebajado los contratos de mantenimiento en un treinta por ciento. Un servicio en el que se le daba trabajo a las sobrinas del político, en el que el perfil que se contrataba para los directivos no era el técnico, sino el político.
Tras la rebaja de los contratos, las sobrinas del ministro y el perfil de los directivos, ¿de qué estamos hablando? De corrupción. A lo único que se ha dedicado el sanchismo, lo único en lo que han demostrado ser los mejores. ¿Y todo esto a cambio de qué? De ir llenando las tumbas de ciudadanos que lo único que hacían era confiar en el tren al que se subían.
Ahora andan buscando ese chivo expiatorio al que echarle la culpa, al funcionario que era responsable del control de los trenes en España. Y Puente no dimite. Y Puente será defendido por Sánchez hasta el último suspiro por Pedro, el del amor por Begoña, pero al que no se le ve el amor por los españoles.
¿Cuántos muertos hacen falta en España para que Pedro Sánches deje en paz a los ciudadanos de este país?