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El pájaro Cañamero

lunes 09 de julio de 2018, 23:22h

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"Nadie puede darte tu libertad. Nadie puede darte tu igualdad o justicia o cualquier otra cosa. Si tú eres hombre, cógelas".

Malcolm X




Hay un bar curioso en uno de esos pequeños pueblos moriscos de la Andalucía secreta y olvidada, en Almería, donde paro a veces a tomar café cuando voy de viaje. A la amable dueña le encantan las aves canoras de colores, y junto a la barra hay una especie de papagayo mediano, recluido en una gran jaula. Una mañana reparé en que la portezuela de la prisión del animal había quedado abierta. Al avisar a la mujer me explicó que al estar el bicho domesticado nunca se aleja de los barrotes, pues siempre vivió en cautividad.


Diego Cañamero Valle, el histórico sindicalista metido a diputadito madrileño a las órdenes del Pequeño Timonel Coletas, podría ver sin anteojeras entrecruzarse los mimbres del destino. Hace sesenta años nació en un pueblo de Málaga, Campillos, en la Comarca de Antequera. No estuvo más que unos meses de vida, pero ser parido allí impone un atávico temor. Un internado religioso, después de que él naciera, al parecer disciplinaba con dureza a los chavales a los que socializaban a base de hostias. Por su dureza, a los hijos de la burguesía para hacerles pasar por el aro se les amedrentaba con la admonición: '¡Compórtate como un hombre o te enviaremos a Campillos!'.


Su familia se trasladó a la sevillana Villafranco - por el genocida de El Ferrol - del Guadalquivir, al lado de Huelva, hoy Isla Mayor. Tierra de exilio económico de extremeños y levantinos, fomentado por el vallisoletano carnicero Queipo. Siguiendo la estela de los antepasados castellanos del homenajeado en La Macarena para desculturizar indígenas racializados, y declararlos 'herejes' para desplumarlos, se instalaron forasteros en calidad de 'colonos'. En la denominada Isla de los Pájaros por sus valores ornitológicos, obtuvo Diequito muy niño su primer empleo: apedrear a las aves para que no se comiesen los planteles de arroz del señorito.


Más tarde su familia se trasladaría a El Coronil, y luego emigró brevemente a Tarrassa a trabajar de peón de albañil. Tuvo que regresar a los tres meses por motivos familiares ya que las dificultades asediaban a una familia con once bocas que alimentar. La Andalucía jornalera de las postrimerías del sanguinario enano de El Pardo clamaba por dignidad y justicia, y sobre todo anhelaba libertad tras una represión de las conciencias y de la acción política durante generaciones enteras.


Durante la Inquisición dominica en tiempos pretéritos, cuando ya no podíamos soportar más tanto avasallamiento criminal, les sustituían los franciscanos en algunos lugares para alternar la fanática barbarie con un estilo de 'agüita mansa', El usurpador de nuestra soberanía vaticano alterna ahora la brutalidad usurera escrivariana con la astucia jesuítica, no menos avarienta. A manera de cuerpos de ejército especializados en vampirizar nuestros recursos en la sombra, infiltrándose en los aparatos del Estado, ya antes los tecnócratas opusinos habían desplazado a los cuarteleros falangistas a partir de la década de los sesenta hasta hoy (o en frase de 'san' José María: 'nos han hecho ministros').


Mas los expertos en medrar en la alta empresa y los Ministerios no lo son tanto para 'apaciguar' al desesperado subproletariado andaluz y nuestros vecinos países colonizados hermanos, junto con Canarias. Igual que van los misioneros a África - facilitando la labor a militares y mercaderes indoctrinando a los Pueblos para el servilismo -, en la Andalucía profunda de la Sierra Sur de Sevilla había que asimilar a los bragados portavoces de la gleba, de 'sangre sucia', y convertirlos en baratos mercenarios. Era el tiempo de revitalizar la ACNP (Asociación Católica Nacional de Propagandistas) para vendernos al simpático 'curita-obrero' y darnos la pomada tras los latigazos (la 'teología de la liberación' se quedaría, claro está, para los oprimidos de las naciones latinoaméricanas... los descendientes 'blanqueados' de los moriscos andalusíes no debían aspirar a la libertad ni de coña).


Para sofocar cualquier conato insurreccional de los desheredados, antaño los conventos endilgaban a los menesterosos obedientes más ración de sopaboba, con un paternalismo no muy diferente al de los apesebrados cocougeteos en su parroquia. En las postrimerías de la dictadura golpista, a punto de mutar en falsa 'transición', el cura salmantino Diamantino García junto con sus compañeros presbíteros Juan Heredia, Miguel Pérez y Enrique Priego, 'camino de santidad' inundarían Los Corrales, Gilena, Pedrera o Martín de la Jara de populismo redentorista. Más de uno percibirá la enorme dificultad de ello, dada la estructura totalitaria y plutocrática del Estado vaticano - fundado por Mussolini en 1929 por los Acuerdos de Letrán -; y en especial teniendo en cuenta que el clerical-franquismo perpetró sus múltiples exterminios con bendición apostólica. La 'santa desverguenza' escrivariana brillaría de nuevo en sublime esplendor, ominoso y gélido, por la vía de los entrenados prosélitos loyolistas.


Los 'curas de los pobres' aplicarían árnica a los menestrales de la remensa. Los caciques podían dejar el predio para irse tranquilos de fulanas, cacerías, juergas en las ciudades o sus doñas refocilarse con fogosos amantes... la demagogia clericaloide anestesiaría a sus siervos para acostumbrarlos a 'la moral de los señores'. ¿Sucede a veces que el intérprete, ensotanado o de paisano, sobreactúa mimetizándose con sus víctimas? No hay problema, la inducida miseria no dejará de acondicionar el terreno, abonado a nuevos bomberos pirómanos más obedientes a Roma. Sin embargo no nos engañemos, el fraile y la 'monjita' liberal-socialistas críticos de boquilla con 'la jerarquía', como si no estuviesen subordinados a ella, no pueden ser jamás de izquierdas.


Primero porque aun fingiendo ser más guevaristas, con pañuelo palestino, que el Ché tienen por líder supremo a un teócrata foráneo heredero de un poder fáctico que ha amparado a incontables dictaduras de matarifes en masa, a lo largo de la historia. Y segundo a causa de su disimulada devoción tripera: no viven de las limosnas, diezmos voluntarios o aportaciones de sus fieles, sino de los impuestos que chupan de los trabajadores. En realidad los 'buenos cristianos' - magister Deschner dixit - son nuestros peores enemigos: justifican todo ese entramado depredador y paramafioso.


Por todo ello, cuando la ignaciana Araña Negra queda desenmascarada han de echar mano de los 'seglares', del tipo de los pardillos que atienden a la verborrea cristo-fascista de Diego Cañamero, maquillada de rojo desteñido. Y sí, entendemos la ceguera de los incombustibles 'hooligans' del 'sindicalista' con poltrona en madriz. Cultiva el pobrismo del santo de Asís, remedando los gastados trucos de sus adoctrinadores, para no perder autoridad como su gerifalte de Galapagar, renunciando el otro a parte de sus canonjías. Y vale, resulta innegable que ha luchado por dignificar en apariencia a unos pocos maltratados campesinos andaluces... por el aterrador camino de las Reducciones sufridas por los indios guaraníes. Si bien el espíritu que les mueve, a él y sus secuaces, no difiere mucho de aquel Schlinder que salvaba unos cuantos judíos en medio de la aniquilación programada a escala continental. Shalom, Cañamero, la paz sea contigo: la verdad te hará libre y no sólo de pan vive el hombre, ¿no?


La impostura del exalcalde de El Coronil, ahora madrileñizado, se evidencia en su cínica bipolaridad. Del Duero-Ebro para arriba finge empatizar con la izquierda abertzale o el soberanismo catalán socialista, sin embargo para los parias de la Colonia-'sur' jacobinismo puro y duro. ¿Recordáis a aquellas cacatúas coloradas que bramaban en contra de la 'traición' de la CUP o Esquerra Republicana porque habían pactado con la derecha nacionalista catalana? Pues el 'supremo líder' - después de Francisco I - Coletas del Excmo. Sr. diputado don Diego ha hecho lo mismo para derribar al infame marianismo, reforzando el turnismo bipartidista, ¿y escuchasteis a alguien quejarse por la doble moral? Anda... nosotros tampoco.


Bien dispuesto a hacer el trabajo sucio a la tenebrera Orden Negra, como siempre, se presenta ahora Diego 'Corrientes' de valedor de la facción centralista encabezada por una tal Franco - conocida en su casa a la hora de comer -, cipaya onubense al frente de una mesnadilla de funcionaretes de mediopelo o aspirantes a sueldofijo, con objeto de desactivar todo intento de emancipación política andaluza. Llegan a tratar de embaucar a pardillos, los lacayos del Km. 0 del imperio, incluso con el cateto antisevillismo - 'divide y vencerás' -, mientras le lamen las botas al españolismo de Moncloa y Zarzuela. Los nacionalistas españoles travestidos de colorado claman la consigna: '¡El nacionalismo - de los demás, se entiende - es de derechas!'... sin repetir los fariseos lo mismo en la noble tierra de los del 'Patria o Muerte' en Cuba, Nicaragua, Bolivia, Venezuela... Mejor por esos lares mantenerse calladitos que las reparaciones dentales cuestan un Potosí.


El experto comediante en su ideal pastueño inciensado, el beato solapado Diego, no esbozó la más mínima solidaridad cuando la Caverna reaccionaria acosaba a su sucesor sindicalista agrario Óscar Reina, por atreverse a pronunciar el grito de libertad de José Martí y Ahmed ('Blas') Infante, y no dejar en manos de la burguesía esa formidable palanca soberanista aglutinante de voluntades, de lo que ya nos previniese Andreu Nin.


Así puede comprobarse también esta debilidad sistematizada, en el ascenso de los populismos neonazis en toda Europa disfrazados de moderado 'centro' con juveniles caritas, ensayada retórica y ternos de yupi, los cuales han reclutado hasta a excomunistas de comparsas. Luego se sorprenden ciertos 'caudillos obreristas', amaestrados por la curia o en su órbita, de que cuentan cada día con menos seguidores... Será casualidad o todo lo contrario, pero qué esperáis si horrorizados contemplan hasta al histórico sindicalista Cañamero casado con la Partidocracia y aclamando a Franco, apellido de su nueva sargento, comisaria política de Vistalegre delegada por Echenique en calidad de corregidora. ¡Cañamero entonando loas por Franco! Ver lo que ve la vida y lo que desfigura la muerte...


Al pasar anteayer por la cafetería de la aficionada a las aves cantoras cautivas, le pregunté cómo llamaba a su lorillo acostumbrado a la servidumbre voluntaria y al encierro, sin atreverse nunca a volar libre, a cambio del alpiste asegurado y unas miguillas más de pan de su ama. El triste plumífero que malvive cual si tuviese las alas rotas en torno a su cárcel, carecía de nombre. Le sugerí uno inventando que el propuesto procedía de su hábitat originario de carrizos y cañaveras.


El alienado pajarillo sin aspiraciones a mártir ya ha sido bautizado, y ahora todos le llaman... Cañamero.