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El patrón del periodismo

Por Antonio Felipe Rubio
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afelipeafelipecom/7/7/15
lunes 25 de enero de 2021, 07:21h

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Acaba de aparecer un mensaje de la Asociación de la Prensa de Almería (AP-APAL) y Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) recordando que es el día del patrón de los periodistas (San Francisco de Sales). En este mensaje “reclaman la máxima transparencia por parte de las administraciones públicas a la hora de informar sobre el desarrollo del plan de vacunación contra el coronavirus y del estado general de la evolución de la pandemia”. Es decir, convertir el león en vegetariano y que el antílope devore hipopótamos.

Evidentemente, reclamar a gobiernos y administraciones públicas “la máxima transparencia” es un vano intento que nunca encontrará en el poder la mínima respuesta. Los gobiernos siempre han sido y son opacos, ocultan la verdad, la manipulan y retuercen. Todas las acciones de gobiernos y administraciones públicas se encaminan por el sendero del riesgo calculado. Cada iniciativa se somete al mercado electoralista: ahora es conveniente esto; ahora no sería bien recibida esta otra medida; las elecciones están cerca; hay que tapar este error; hay que desviar la atención con un llamativo artificio mediático… Todo está calculado y, por supuesto, existe un manual de oportunos desvíos de la atención y solapamientos de molestas polémicas que periclitan ante la novedad de la inopinada aparición de otro asunto de interés general. Normalmente, ese “interés general” no es otra cosa que el diseño de una polémica artificial que crispe a la población con un nuevo cebo que le haga olvidar lo verdaderamente sustancial.

Aunque se celebre el día del patrón de los periodistas, el periodismo no tiene nada que celebrar. Se han perdido las sacrosantas premisas del oficio, devenidas en prácticas más serviles y acomodadas a un corta-pega que nada tiene que ver con los actuales condicionantes impuestos por el teletrabajo obligado en la pandemia. En tiempos previos a la plaga sanitaria se impuso otra: los gabinetes de comunicación. Todos tienen ya su gabinete de comunicación. No importa si eres grande o pequeño, el gabinete se encarga de vender la falsa imagen de políticos, empresarios, partidos, corporaciones… Hasta los periodistas más mediáticos tienen su propio gabinete para inundar las redes sociales.

Los medios reproducen y rellenan tiempos y espacios tal cual les llegan notas, audios, vídeos… y satisfechos por el deber cumplido.

Acabo de ver un titular que viene a cuento de la escasa calidad del periodismo, especialmente por la percepción que del lector/espectador/oyente se deriva. El titular es de OKdiario y reza así: “Matías Prats se hace un `Vicente Vallés´ y critica la gestión de Fernando Simón”. O sea, un periodista ha tenido el atrevimiento, la osadía y desparpajo de criticar la gestión del más nefasto gestor de la pandemia que viene perpetrando vaticinios, consejos, orientaciones y recomendaciones contraproducentes con resultado de más que posible peligro para vidas y haciendas. Y, es ahora, tras casi un año de desvaríos continuados, cuando Matías se hace un “Vicente Vallés” por criticar a quien debería haber sido objeto de una insoportable presión mediática desde el minuto uno de esta pésima gestión de la pandemia. Me pregunto qué ha tenido que pasar para que Matías rompa a criticar con tanta demora.

Los cambios en la línea editorial instruidos desde altas instancias obedecen a estrategias bien definidas por los grupos de comunicación que se baten en el campo de batalla de las audiencias, influencias y cuenta de explotación; todo ello con la mirada y el cercano aliento del poder político y financiero.

La empresa más rentable es la guerra. Si conoces la mecánica bélica sabrás que hay un gran negocio en la fabricación de armas y munición que emplearán un gran número de soldados. Si, además, dispones de hospital, medicinas y médicos para atender a los heridos en la contienda, habrás cerrado el círculo de un negocio redondo.

A3media dispone de un campo de batalla en la Sexta con gran despliegue de armamento y munición que apunta a los mismos de siempre, manteniendo atrincherados en el bunker a los que protege y alienta la victoria. Por otro lado, Antena3 recibe a los heridos y da oxígeno a las víctimas del fuego graneado de sus “hermanos” de la Sexta.

Periodistas como Vallés, Alsina, Herrera, Losantos… hacen su trabajo, pero descuellan con inusitado asombro de la audiencia cuando simplemente lo hacen bien; es como si el tono gris y taimado fuese una cotidiana constante en el actual periodismo.

Hoy sorprende a la audiencia que una noticia desmonte a otra, se evidencie una mentira o se descubra un burdo montaje. Una entrevista que extraiga un llamativo titular, poner en un brete al entrevistado, una prueba indeleble que refute un embeleco… son un notición, cuando debiera ser una indeclinable obligación en el ejercicio del periodismo. No se trata de blandir insidia y mala leche a diestra o a siniestra, según sea la línea editorial o intereses inconfesables. Se trata de no transigir ante la mentira, la prepotencia, el daño infligido y la dignidad de un oficio que se ha pervertido y dejado pervertir, salvo contadísimas ocasiones, por una clase dirigente que quiere convertir el cuarto poder en un saldo de tres al cuarto.

Antonio Felipe Rubio

Periodista
Dirige la tertulia La Luna en Interalmería TV
y la de COPE Almería

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