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Una leche para cada etapa de crecimiento de tu bebé

La leche es el alimento por excelencia, pues no en vano es el primero que tomamos nada más nacer, y luego es el que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida. Pero nosotros no siempre somos los mismos, no siempre necesitamos lo mismo, y lo que es más importante, no siempre nuestro organismo está preparado para recibir lo mismo de la misma manera.

Si de recién nacidos es la leche de la madre el mejor alimento, el que aporta los nutrientes –y mucho más que eso- precisos en los niveles oportunos para esos primeros momentos de la viva, no hay que olvidar que ya hay leche artificial que supone una sustitución de razonable calidad para sustituirla en caso de que la materna no pudiera ser consumida por el bebé por cualquier razón.

Que la investigación de los profesionales haya llegado hasta ese extremo ha permitido también producir otros tipos de leche, más adecuados a los diferentes tramos de edad, en los que se potencian determinados componentes, como Omega 3 DHA, hierro, calcio y 13 vitaminas, lo acaba siendo una combinación perfecta de nutrientes esenciales para el desarrollo físico, visual e intelectual de niños en edades comprendidas desde los seis meses hasta los tres años.

Estas son las denominadas leches infantiles, entre las que destacan las de Puleva, que quizá es la marca más reconocida y que genera más fiabilidad entre los consumidores, como lo confirma que Puleva Peques se ha desarrollado en base a la legislación comunitaria y a las directrices de la ESPGHAN (European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology and Nutrition) y la AEP (Asociación Española de Pediatría).

También en este punto hay que apuntar que si optamos por el uso de leches de crecimiento para los pequeños, tenemos la posibilidad de elegir aquella que pueda acompañarnos en la crianza, y por eso es bueno escoger una marca que se vaya adaptando a las diferentes etapas, porque no son lo mismo a los seis meses, que a los tres años, y que también hay gustos, y se puede encontrar desde la clásica, hasta la que lleva cereales, o la que los acompaña de fruta, o de cacao.

Y otro detalle no menor, y es que los diferentes formatos en que se ofrecen estos productos es una gran ventaja, que además garantiza su perfecta conservación, al poder adquirir aquel que se adapta a nuestra necesidad de cada momento. No es lo mismo cuando se está en casa, que cuando hay que salir, por lo que se pueden comprar formatos pequeños para llevar y volcarlo en el biberón íntegramente.

Sobre las bondades de las leches infantiles poco hay que decir que no se haya dicho ya, y es que no se limitan a aportar esos nutrientes imprescindibles, como hace la materna, es que además es posible utilizarla para reforzar el sistema inmunológico del niño, mejorar su digestión, facilitarle el movimiento intestinal, aportarle prebióticos, aminoácidos, minerales, vitaminas…

De este modo es posible cubrir esa necesidad alimenticia básica que tenemos desde que vemos la luz por primera vez, aunque la madre pueda tener algún problema que le impida dar de mamar, o sea el bebé quien no pueda hacerlo por algún tipo de trastorno fisiológico o metabólico para absorber, digerir o metabolizar determinadas sustancias. El crecimiento sano está garantizado gracias a estas leches de crecimiento, siempre que sean de calidad reconocida ya que estas leches aportan al niño la energía, vitaminas y minerales suficientes para su desarrollo.