El Teatro Auditorio de Roquetas de Mar estaba al completo el pasado viernes. El motivo era que Comandante Lara y Cía presentaban ‘Los 3 Tenores’, un espectáculo aparentemente musical, pero que más que música fue una noche dedicada al humor, a reír, a pasar un rato divertido con las ocurrencias de Luis Lara, Jesús Tapia y Vicente Ruidos.
Tres cómicos, cero vergüenzas y un objetivo claro durante las dos horas del espectáculo, que era sacar la carcajada del público. Tres cantantes dispuestos a dar la nota. Comandante Lara, Jesús Tapia y Vicente Ruidos brindaron una noche de humor en la que la ópera fue lo de menos.
Si alguien tenía la esperanza de que fuesen a cantar ópera, pronto descubrieron que lo suyo no iba por el aspecto lírico. Entre monólogos, ocurrencias y chistes elegantes, Lara, Tapia y Ruidos fueron alternando su presencia en el escenario. Aunque el peso de todo el espectáculo recae en Lara, lo cierto es que el público descubrió la facilidad de Ruidos para imitar y hacer sonidos y de Tapia con una gran capacidad para contar chistes.
Hubo una parte del público que pasó las dos horas riendo, no era para menos ya que había historias que iban contando con mucho ingenio. Tal es el grado de sorpresa que el propio Luis Lara en muchas ocasiones se partía de risa de las que cosas que el mismo acababa de contar.
Los tres artistas ofrecieron un espectáculo donde se combinaban perfectamente, ya que tienen sus momentos de monólogos en el escenario, pero generalmente también interactúan entre ellos, con lo cual la risa estuvo servida en todo momento. Y el éxito de todo radica en que se cuentan historias de la vida cotidiana.
Hubo momentos para enmarcar donde las ocurrencias sobrepasan a la realidad. Cuando Comandante Lara explica los signos de que un hombre empieza a ser mayor recordó que aparte de crecer las orejas sin parar, también se producía un fenómeno en el cuerpo como es la presencia de pelos sin control. “Crece tanto el pelo que parece que en la oreja llevas una ardilla. En mi caso, yo que tengo pelos en las espaldas, me echo el gel en la cabeza y el champú en las espaldas”.
En un espectáculo donde Comandante Lara está no puede faltar su cuñado Ramiro, un señor que no se entera absolutamente de nada. Volvió a contar unas serie de peripecias y vivencias con su cuñado, dejando constancia de que Ramiro debe ser un buen tío, pero está ennortao, ya que lo supera la ignorancia.