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El bulo de la piña

El bulo de la piña
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Por Rafael M. Martos
martes 28 de julio de 2026, 06:00h
Actualizado el: 28/07/2026 09:18h
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Todo buen bulo necesita, como los incendios, una pequeña chispa de verdad sobre la que montar el espectáculo. Si además hay quien busca un rendimiento político inmediato aprovechando la coyuntura, la mezcla resulta demoledora. En una península ibérica castigada por incendios forestales cada vez más devastadores, la extrema derecha sigue empeñada en esquivar el impacto evidente de la crisis climática. Para ello, prefiere recurrir a argumentos tan absurdos como peregrinos. La última teoría que han puesto a circular sostiene nada menos que la culpa de los fuegos la tiene el hecho de que te multen por coger piñas del monte.

Semejante ocurrencia ha encontrado en el eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch, a su gran altavoz mediático. Como no podía ser de otra manera en esta cadena de réplicas, la consigna terminó calando hasta llegar el diputado por la provincia de Almería, Rodrigo Alonso. La pregunta que cabe hacerse ante semejante alarma es sencilla: ¿qué hay de verdad en que te sancionen por recoger piñas para "limpiar el monte"?

La respuesta es tan rotunda como el ridículo de quienes difunden la historia. La base de toda esta agitación es una información publicada en marzo de 2025 por HuffPost. Aquí se abren dos posibilidades: o bien no se leen lo que comparten antes de darle al botón, o bien lo leen y deciden deliberadamente que la realidad no tiene por qué estropearles un titular populista. Covierten la anécdota -no he logrado encontrar más noticitas similares, pero sí los dos mismos casos repetidos- en categoría.

Lo que contaba esa noticia no era el drama de unos abnegados ciudadanos sancionados por hacer prevención de incendios en la sierra. Lo que recoge la información es que la Policía Local de Salamanca propuso una sanción para una persona a la que sorprendió en el Parque de la Chinchibarra arrancando piñas directamente de los árboles con herramientas específicas a las tres y media de la tarde. No se trataba de piñas secas caídas en el suelo, sino de piñas verdes pegadas a las ramas. La sanción se aplicó en virtud de la Ordenanza de Protección de la Convivencia Ciudadana, una norma dictada por el Ayuntamiento de Salamanca —no era cosa ni del "satánico" Pedro Sánchez, ni las "malvadas" comunidades autónomas, era decisión municipal— para evitar el vandalismo y el destrozo de la vegetación en los parques urbanos. También está prohibido cortar flores, según la misma ordenanza.

En la misma pieza se citaba otro expediente del Ayuntamiento de Zamora, que sancionó con 1.215 euros a un padre y a su hijo por acopiar piñas secas en el Parque León Felipe, y ojo, se habla de acopiar, no de coger una o dos, o tres, es acopiar porque era para la calefacción de su casa, algo que además hacían habitualmente. Tampoco estaban desbrozando la masa forestal de un monte público; se estaban llevando material vegetal de un parque urbano en gran cantidad, una conducta tipificada como hurto de bienes municipales. Podemos considerar excesivo denominar "hurto" a coger piñas secas, pero hablamos de eso, no de limpiar el monte, y es más, hablamos de que es monte público, no privado. No les multaban por limpiar su monte de maleza, les multaban por apropiarse de bienes públicos... insisto, puede considerarse excesivo, ridículo, absurdo... pero es la misma consideración para quien se apropia de un banco público, o un macetero de una calle, o una farola.

Convertir una infracción -porque no aparecen más, y se agarran a lo excepcional- por usar alicates en los pinos de un parque salmantino y un hurto en un jardín zamorano en una supuesta persecución estatal contra la limpieza de los montes requiere una gimnasia mental notable. Se puede debatir si la norma municipal de Zamora es desmedida, pero afirmar que el país se quema porque se prohíbe recoger piñas para mantener los bosques limpios es, directamente, manipular los hechos. Cuando la negación del cambio climático se queda sin argumentos racionales, cualquier piña arrancada a destiempo en la plaza del pueblo sirve como munición política.

Rafael M. Martos

Editor de Noticias de Almería y Coordinador de la Delegación en Almeria de 7TV Andalucía

Periodista. Autor de "No les va a gustar", "Palomares en los papeles secretos EEUU", "Bandera de la infamia", "Más allá del cementerio azul", "Covid19: Diario del confinamiento" y "Por Andalucía Libre: La postverdad construida sobre la lucha por la autonomía andaluza". Y también de las novelas "Todo por la patria", "Una bala en el faro" y "El río que mueve Andorra"