La mitad sur de la provincia de Almería se consolida como una de las contadas excepciones del país que no logran sumarse al alivio hídrico de los últimos meses. Aunque el balance general en España sitúa el volumen de agua acumulada en 616 litros por metro cuadrado desde el pasado 1 de octubre —lo que representa un incremento del 7% en comparación con los valores habituales para este periodo—, la franja meridional de la geografía almeriense permanece encuadrada entre los territorios con registros inferiores a la media.
El desarrollo del presente ciclo hidrológico dibuja un mapa con marcados contrastes. La tendencia generalizada refleja un superávit pluviométrico en la mayor parte del Estado, con especial incidencia en amplios sectores del sur peninsular como la sierra de Grazalema. Del mismo modo, el archipiélago canario destaca por haber recibido aportaciones que duplican holgadamente los valores históricos ordinarios. No obstante, junto al sur de la provincia de
Almería, únicamente ciertos sectores de la cornisa cantábrica entre Asturias y Navarra, la franja pirenaica hasta Lleida y la provincia de Teruel se sitúan por debajo de sus promedios climatológicos.
Durante las fechas más recientes, la inestabilidad ha dejado precipitación predominantemente débil en la fachada septentrional, el área pirenaica y el litoral levantino. Únicamente en enclaves del interior catalán y de Huesca se registraron acumulados de cierta consideración por encima de los 30 litros por metro cuadrado, mientras que en los observatorios del norte peninsular las recogidas fueron testimoniales. Los episodios más inmediatos han desplazado las lluvias de forma puntual hacia la costa cantábrica y del País Vasco, además del interior de Teruel y Castellón, con valores que sobrepasaron ligeramente los 10 litros en momentos concretos.