El desierto de
Tabernas, situado en la provincia de
Almería, ha concluido con un rotundo éxito una intensa campaña de ensayos espaciales de tres semanas de duración que posiciona a este territorio en el centro de la astrobiología y la exploración planetaria europea.
La Agencia Espacial Europea, junto a la empresa Airbus y diversos socios del continente, ha utilizado el árido terreno almeriense para poner a prueba a Charlie, un prototipo de vehículo explorador dotado de seis ruedas autónomas que se desplaza a una velocidad de un centímetro por segundo y que sirve como banco de ensayos tecnológico indispensable antes del lanzamiento real de la misión ExoMars Rosalind Franklin, cuyo despegue está fijado para 2028 y su llegada a Marte prevista para 2030.

El enclave seleccionado para llevar a cabo estos exigentes ejercicios operativos ha sido el paraje Las Lomillas, ubicado en el término municipal de
Tabernas. Conocido históricamente por acoger rodajes cinematográficos internacionales como la célebre escena de la persecución de tanques de la película
Indiana Jones y la última cruzada, dirigida por Steven Spielberg, este espacio natural almeriense ha cambiado los escenarios de ficción por la investigación científica científica gracias a la extraordinaria similitud de su superficie, accidentada, seca, pedregosa y desprovista de vegetación, con el suelo del planeta rojo.
A lo largo de los últimos veintiún días, una delegación formada por quince especialistas se ha desplegado directamente sobre el terreno en
Tabernas para supervisar las maniobras de esta plataforma de ingeniería, concebida para reproducir con total fidelidad la movilidad, la respuesta y el comportamiento que tendrá el vehículo de exploración definitivo en el espacio.
No obstante, el propósito central de la campaña no se limitaba a evaluar la respuesta mecánica sobre el terreno almeriense, sino a adiestrar en la toma de decisiones al equipo del centro de control de operaciones situado en Turín, Italia, donde cerca de sesenta profesionales se han coordinado para gestionar la actividad del vehículo como si se encontrase realmente operando sobre la superficie marciana.
Según ha explicado sobre el terreno el responsable del equipo de pruebas de Airbus, Vincent Schaeffer, operar un vehículo en Marte representa un reto de enorme magnitud condicionado por las leyes físicas, dado que la distancia imposibilita el control remoto tradicional mediante palancas o mandos en tiempo real. La señal luminosa requiere un tiempo mínimo de unos veinte minutos para viajar entre ambos planetas, lo que genera una latencia infranqueable. Para superar esta barrera, la misión dependerá del Trace Gas Orbiter (TGO), un satélite posicionado en la órbita marciana que actuará como repetidor de comunicación para triangular los datos hacia las estaciones receptoras de la Tierra.
Esta latencia temporal exige prescindir del manejo a distancia en directo y aplicar en el territorio de
Almería el mismo protocolo riguroso de autonomía guiada que se ejecutará en la misión espacial. Cada mañana, los técnicos e ingenieros en Turín elaboran la planificación del día y la transmiten a
Almería. El personal situado en
Tabernas se encarga únicamente de volcar las instrucciones en los sistemas de Charlie y permitir que el vehículo se desplace y ejecute sus tareas de forma totalmente autónoma. La jornada operativa, denominada 'Sol', dispone de una ventana de funcionamiento de entre cuatro y cinco horas diarias, ya que el róver requiere recargar sus baterías mediante paneles solares, necesitando un margen de tiempo para encender sus sistemas tras el amanecer y otro para apagarse ordenadamente antes de la noche marciana.
El prototipo puesto a prueba en
Tabernas cuenta con una amplia variedad de instrumentos representativos, destacando cámaras estereoscópicas situadas en la parte superior de su mástil con capacidad para confeccionar mapas en tres dimensiones del entorno y calcular rutas seguras entre pendientes y rocas. Adicionalmente, dispone en la parte inferior del chasis del sistema CLUPI, enfocado en capturar imágenes de alta resolución del suelo a escala microscópica.
Dado que Charlie es una plataforma de prueba destinada a llevar sus componentes al límite físico sobre el árido terreno de Tabernas, el equipo desplazado a la provincia de Almería se ha responsabilizado también del mantenimiento preventivo y de realizar las reparaciones mecánicas diarias requeridas por el desgaste.
Tras enlazar nueve jornadas consecutivas de complejas simulaciones sin registrar averías de consideración, los responsables de la Agencia Espacial Europea han dado por finalizadas las operaciones en
Tabernas calificado el resultado como un éxito rotundo. El ingeniero jefe de Exploración del organismo europeo, Benoit Pouffary, ha resaltado la trascendencia del proyecto ExoMars al catalogarlo como una oportunidad sin precedentes para obtener descubrimientos que transformen la comprensión sobre el universo. El rasgo diferencial del róver Rosalind Franklin estriba en su capacidad para perforar hasta dos metros bajo el suelo marciano, accediendo a capas profundas resguardadas de la radiación donde existen mayores opciones de localizar rastros o biomarcadores de vida a nivel molecular.
Con el cierre definitivo de esta campaña de pruebas en el desierto de
Tabernas, la provincia de
Almería consolida su protagonismo como escenario estratégico mundial para el desarrollo de tecnología de vanguardia y la preparación de los retos científicos más ambiciosos del Estado español y de la exploración espacial internacional.