La provincia de Almería ha vivido una de sus semanas más convulsas en materia de seguridad ciudadana tras registrarse tres graves sucesos con armas de fuego en un intervalo inferior a 72 horas. La rápida sucesión de estos episodios violentos, desarrollados en puntos geográficos muy definidos de la capital almeriense y del cercano municipio de Pechina, ha generado inquietud social en el territorio almeriense. Aunque las investigaciones policiales no apuntan a una violencia extendida por toda la provincia ni a una conexión directa entre los distintos grupos implicados, la gravedad de los hechos y el empleo reiterado de armas de fuego han situado el foco de las fuerzas de seguridad en el rastro del tráfico de droga como principal hipótesis desencadenante de estos enfrentamientos.
El primero de estos violentos episodios se desencadenó durante la madrugada del miércoles 14 de octubre en el polígono industrial Sector 20 de la ciudad de Almería. En torno a las 05:30 horas, en el aparcamiento próximo al Punto Limpio y a la planta de reciclaje, a la altura de la zona de Urbasur, Antonio Santiago Santiago fue objeto de un tiroteo mortal. La víctima, un trabajador del servicio municipal de limpieza gestionado por la empresa concesionaria Urbaser, se disponía a subir a su vehículo tras concluir su turno nocturno cuando un individuo se le aproximó y le disparó al menos dos veces, causándole la muerte de forma inmediata en el lugar de los hechos. Tras la activación del protocolo por muerte violenta, los agentes acordonaron la zona e iniciaron las diligencias.
La investigación sumó además la declaración de un segundo alertante que llamó al 091 asegurando haber sido encañonado por el autor mientras este huía. La principal hipótesis sitúa el móvil en un ajuste de cuentas vinculado con el narcotráfico, si bien las autoridades de la Subdelegación del Gobierno en Almería han pedido cautela sin descartar otras líneas de investigación. Este crimen ha alcanzado un notable impacto mediático debido a que el fallecido era hermano de Juana Santiago, condenada a 23 años de prisión por el asesinato de la pequeña Montserrat Fajardo en el año 2002, figurando la víctima como el único familiar de la condenada que aún residía en territorio almeriense. Por el momento no constan detenciones en relación con este homicidio.
Apenas 48 horas después de los hechos ocurridos en el polígono industrial, un segundo asesinato a tiros volvió a sacudir a la ciudad de Almería a plena luz del día. Poco antes de las 12:23 horas del viernes 16 de octubre, la calle Blas de Lezo, en el barrio de Pescadería, se convirtió en el escenario de un ataque armado contra un hombre de 57 años. La víctima falleció tras recibir el impacto de proyectiles de una pistola de calibre 9 millímetros corto que le seccionaron la arteria aorta en la zona del cuello. El agresor huyó a pie tras efectuar los disparos. No obstante, la rápida actuación desplegada por la policía nacional permitió detener durante esa misma noche del viernes a uno de los dos presuntos responsables de los hechos, manteniéndose la búsqueda del segundo implicado.
Las actuaciones, bajo secreto de sumario, señalan una posible vinculación del crimen con un punto de venta de droga en el barrio. Fuentes policiales descartaron cualquier relación directa entre este caso y el tiroteo del Sector 20, mientras que los exámenes forenses se realizaron este sábado en el Instituto de Medicina Legal de Almería.
El tercer suceso armado registrado en la provincia tuvo lugar durante la madrugada del viernes al sábado 17 de octubre en el municipio de Pechina, situado en el Bajo Andarax a escasos 15 kilómetros de Almería capital. La violencia se manifestó en dos focos diferenciados de la localidad: el primero en la zona de Los Cortijillos, donde un varón sufrió una paliza que le causó traumatismos graves por los que debió ser evacuado e ingresado en el Hospital Universitario Torrecárdenas. Posteriormente, sobre las 04:45 horas, llamadas ciudadanas alertaron de detonaciones efectuadas contra fachadas de viviendas en la calle Sierra María, junto a la rambla de San Indalecio. En dicho lugar, otro hombre resultó herido grave tras recibir un disparo de escopeta en el abdomen, siendo también trasladado de urgencia al centro hospitalario de la capital. La guardia civil asumió la investigación de este enfrentamiento entre varios grupos y mantiene un operativo de seguridad activo en el municipio para prevenir posibles represalias y esclarecer los hechos.
Plantilla
Los hechos ocurren en un contexto que el subdelegado del Gobierno, José María Martín, defiende como de mayor dotación que hace años. Según el balance de criminalidad del primer semestre que presentó en septiembre, Almería cuenta en 2026 con 2.578 efectivos entre Policía Nacional y Guardia Civil, 283 más que en 2019, lo que supone un incremento del 12,3%, con un crecimiento del 18,8% en Policía y del 9,4% en Guardia Civil. La provincia registraría, según esos datos, 45,8 infracciones penales por cada 1.000 habitantes, casi cinco puntos por debajo de la media nacional, y una criminalidad total prácticamente estable con 17.724 infracciones.
Esa cifra oficial choca con la percepción de asociaciones profesionales como JUCIL, que advierten de que el catálogo de 1.896 puestos de Guardia Civil en la provincia no está cubierto y que, descontando reservas, prácticas y bajas, el número de agentes realmente en la calle es sensiblemente menor. Mientras se discute el número, la realidad de esta semana -con la futura comisaría de Roquetas prevista con al menos 210 policías nacionales y una plantilla provincial actual de 812 nacionales- muestra una provincia tensionada por ajustes de cuentas con armas de fuego en plena zona urbana y rural.
El análisis de estos tres episodios violentos revela un patrón común centrado en el uso de armas de fuego y la vinculación de las pesquisas con el tráfico de droga o riñas entre colectivos. Pese al temor generado por la concentración de los hechos en un margen de tiempo tan breve, las fuerzas policiales mantienen abiertas las investigaciones correspondientes tanto en la capital como en la comarca del Bajo Andarax para llevar ante la justicia a los responsables de esta cadena de violencia en Almería.