El Teatro Apolo de Almería vivió el jueves una noche repleta de emoción, talento y compromiso social con la celebración del Festival de Fin de Curso de Dirty Dancing Dance Studio, que además conmemoraba su décimo aniversario. Un espectáculo que llenó el patio de butacas y que volvió a poner de manifiesto la magnífica cantera de baile que existe en las distintas academias de la ciudad, con la colaboración del Área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento.
La noche arrancó con la proyección de un documental que alternaba episodios de la vida de Michael Jackson con testimonios de las familias de alumnas y alumnos de la academia. Inspirada por tanto en el universo artístico del rey del pop, la gala divirtió al público gracias a su presentadora, a una cuidada puesta en escena, un impecable trabajo coreográfico y la entrega del alumnado de la escuela, que demostró sobre el escenario todo lo aprendido durante el intenso curso lectivo.
Desde los más pequeños hasta los grupos de adultos, cada actuación fue recibida con una cálida ovación, reflejo del esfuerzo, la dedicación y la ilusión que han marcado toda la temporada y hace de la academia toda una familia. Una entrega que tiene además un sabor especial cuando también hay detrás un marcado carácter solidario. La velada tuvo un componente benéfico a favor de Cáritas Diocesana de Almería, con recogida de productos de primera necesidad para personas sin hogar. De este modo, la danza se convirtió también en una herramienta para fomentar la solidaridad y el compromiso con quienes más lo necesitan.
La gala contó además con la colaboración de Misu Tiramisú, con una barra solidaria en la que lo recaudado fue destinado a apoyar los programas de ayuda que Cáritas desarrolla en favor de las personas y familias más vulnerables de la provincia.
Dirty Dancing Dance Studio, una de las academias de baile de referencia en la capital almeriense, situada en la calle Hermanos Pinzón, volvió a demostrar el resultado de una filosofía educativa basada en la formación técnica, la expresión artística y la transmisión de valores como el compañerismo, la constancia, la disciplina y la confianza personal. A lo largo de sus primeros diez años de vida, la escuela ha formado a cientos de alumnos de todas las edades, consolidándose como un espacio donde el aprendizaje va mucho más allá del baile, como demostraron anoche en el Teatro Apolo.