El incremento continuado en los precios de los combustibles ha provocado una severa aceleración de la inflación al cierre del mes de agosto. El Índice de Precios de Consumo Armonizado se ha situado en el 4,5%, lo que supone un notable ascenso en comparación con el 3,9% anotado durante el mes de julio, si bien el dato final ha quedado una décima por debajo de las estimaciones del 4,6% que manejaban los análisis previos. En el conjunto del Estado español, la tasa general de inflación ha escalado hasta el 4,3% desde el 3,6% registrado el mes anterior, alcanzando de este modo su nivel más elevado desde febrero de 2023. Esta escalada viene motivada fundamentalmente por el encarecimiento ininterrumpido del mercado de los carburantes y la energía.
La trayectoria de la inflación en la provincia de
Almería muestra una curva ascendente preocupante tras varios meses de relativa contención. Durante la primavera de este año, los índices provinciales mantuvieron una variación interanual situada en el entorno del 3,2%, aumentando progresivamente en junio y julio hasta situarse en el 3,6%. El salto de casi un punto porcentual experimentado en agosto consolida una tendencia de encarecimiento sistemático de la cesta de la compra y de los insumos productivos, mermando la capacidad de consumo de los hogares almerienses e incrementando de forma directa la estructura de costes en las empresas locales.
Este tensionamiento económico coincide de forma crítica con el arranque de la nueva temporada agrícola en el Poniente y en el Levante almeriense, centrada en estas semanas iniciales en la recolección del pimiento. En municipios agrícolas de referencia como
El Ejido,
Roquetas de Mar,
Níjar,
Vícar,
La Mojonera y
Adra, las explotaciones bajo plástico deben asumir precios del gasóleo B o agrícola instalados en medias superiores a 1,48 euros por litro. A esta carga se añade la factura de la energía eléctrica indispensable para hacer funcionar las bombas de extracción en los pozos de riego, un gasto que compromete los márgenes operativos de los agricultores en el momento del año que exige mayores desembolsos financieros.
De forma paralela, el sector de la logística y el transporte por carretera de la provincia encaja un impacto directo debido al encarecimiento del gasóleo A para la flota de camiones. La necesidad de trasladar diariamente miles de toneladas de hortalizas hacia los mercados internacionales obliga a las empresas de transporte radicadas en la provincia de
Almería a repercutir el alza del carburante sobre sus tarifas operativas. Este incremento en el coste del flete genera una importante pérdida de competitividad de las frutas y verduras locales frente a la oferta de otros países competidores justo en la fase de negociación de los contratos de suministro para el otoño y el invierno.